martes, 29 de octubre de 2013

Rosauro: la herida ética de Ñuble

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Escrito por Carmen Andrea Mantilla.  Extraído de: piedepagina.cl

Hace cuatro años que emigré de mi ciudad de origen y vuelvo siempre del modo que puedo: escribiendo de ella, mirando fotografías o buscando como un sabueso los restos de mi vida antes del salto. (Porque lo que di fue en toda regla un salto y de esos por los cuales si mi abuela estuviera viva habría terminado de refrendar que mi cabeza estalló junto con el mesurado juicio que me quedaba, pues dejar de ser contadora para ser poeta es pasar del taquígrafo al esoterismo sin escalas).

Ahora vuelvo para poner en evidencia algo que es una bofetada ética. Rosauro Martínez, actual diputado del distrito 41 que incluye Chillán, ha sido elegido por cinco periodos consecutivos como diputado de la zona, 20 años de trabajo parlamentario, y esas cinco veces ha obtenido primera mayoría distrital. Si una sigue el periplo político de Rosauro desde que vuelve a la zona como alcalde designado por la dictadura hasta que obtiene el sillón parlamentario siempre se ha presentado como agricultor, corriendo una cortina pesada sobre su pasado militar, que lo indica como Comando, formado en esa especialidad en la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales de Peldehue, que lo vincula a la DINA, directamente bajo las órdenes de Manuel Contreras, específicamente a la brigada Mulchén y en calidad de Capitán de Ejército del Regimiento de Valdivia al mando de la patrulla de la CNI que ejecutó a 3 miristas en la cordillera de Neltume.

Esto que fue un rumor de panfletos en papel roneo en el Chillán de mi adolescencia, fue paulatinamente saltando a la luz y obtiene meridiana claridad desde que el año 2012 el Ejército desclasificara su participación y entregara su nombre dentro de la nómina de poco más de mil efectivos militares que fueron parte de la DINA y posteriormente los respaldos vinculados a la inclusión en esa nómina, y a los avances de su responsabilidad en la ejecución de los miristas que hoy lo tiene con una solicitud de desafuero, aceptada a trámite por el Poder Judicial (vinculación y responsabilidad demostrado, puesto que en su mismo expediente militar desclasificado se indica que en dos ocasiones expuso “brillantemente” dicha acción en la Escuela de las Américas, en Panamá, escuela militar que impuso una formación similar para los ejércitos latinoamericanos, con clases de mecanismos de tortura incluida).

La experiencia de Rosauro y la experiencia de otro ex DINA, que contó por muchos años con el respaldo popular electoral en la comuna de Providencia, Cristián Labbé, son muy similares. Quisiera por un dejo de patriotismo de patria chica que mi ciudad pequeña también sea capaz de quitarle el respaldo y el aval del voto democrático a una persona que tal como Labbé su presencia en la actualidad nacional era un quiste duro, corrosivo y violento pues constituía un recordatorio puesto sobre todas las superficies de aquello que aún hoy es una herida fundamental en el país y que no se cierra por decreto de amnistía: se cierra cuando los responsables tengan los cojones suficientes para admitir sus responsabilidades, cuando los aparatos judiciales tengan la experticia, el tino y la valentía de someterlos a proceso y llevarlos a cumplir las penas carcelarias de las que se creían inmunes y cuando la ciudadanía empoderada, crítica y consciente escoja referentes políticos que engrandezcan la tierra que representan. Cierto es que no es posible hacer tabla rasa de la historia reciente de nuestro país y que muchos estuvieron en sus extremos y otros tibiamente al centro, pero no es posible que sobre este hecho indesmentible nos acostumbremos a convivir con todos los clavos oxidados y las murallas mal construidas que aún tenemos como herencia de la dictadura.
Tiempo de ventanas. Tiempo de rostros nuevos. Tiempo de rostros buenos.

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