miércoles, 7 de diciembre de 2011

Lanzamiento del libro del MIR: "Resistentes y Clandestinos"

0 comentarios
 
Se trata del libro perteneciente a la Colección ROJO Y NEGRO de la editorial Escaparate que lanza nuevamente un título sobre la historia de este movimiento. Esta vez se presenta "Resistentes y clandestinos. La violencia política del MIR en la dictadura profunda (1978-1982)" del Historiador Robinson Silva Hidalgo, candidato a Doctor en Historia por la Universidad de Barcelona y colaborador de la revista Resumen.

La presentación se llevará a cabo en el Salón Andrés Bello, en el centro de extensión de la UBB, donde varias organizaciones se reunirán para presenciar discutir sobre este tema.

Invitan: Editorial Escaparate, Inquietando, Colectivo Luis Vítale Y C.C.E.E de Historia y Geografía entre otras organizaciones.


Lugar: Salón Andrés Bello, Centro de extensión de la Universidad del Bío-bío
Hora: 19ºº hrs.-

miércoles, 9 de noviembre de 2011

41° ANIVERSARIO POBLACIÓN LUIS CRUZ MARTINEZ CHILLÁN

0 comentarios
 
Pronto se adjuntará el programa oficial.
Desde ya los/as dejamos invitados/as a participar de nuestro 41 aniversario.
Sector Poniente, activo y consciente.

Mañana

10.00 hrs. Desfile por las calles de nuestra población
(Se invitan a vecinos/as, amigos/as y compañeros/as a sumarse a esta actividad)

Tarde

Tarde deportiva
Actividad artística cultural - Premiación reinas adultos mayores - Show artístico (presentación show por agrupación) - Música en vivo - Lanzamiento globos aerostáticos.




 
Invitan:
Junta Vecinal 20-A
Junta Vecinal 20-B
Junta Vecinal Infantil "Nuevos Vientos"
Junta Vecinal Infantil "Por un futuro mejor"
Club deportivo Lucero Femenino
Agrupación por nuestros hijos
Grupo Juvenil "Puños al Viento"
Batucada Tatoobac
Club de adultos mayores "Antártica chilena"
Banda escolar Colegio Conmewealth school


martes, 11 de octubre de 2011

EPP Relaciones hombre-mujer y trabajo. Sábado 15 de Octubre.

0 comentarios
 


Compañeras y Compañeros, quedan todos/as invitados/as para una nueva jornada de la Escuela Popular Permanente, dando inicio al módulo de Género.

El tema que nos convoca es "Relaciones Hombre- Mujer y Trabajo" buscando por medio del debate construir conocimiento desde nuestras propias realidades.

Expone la Compañera Sara Kries, investigadora de Plataforma Nexos.

Agradecemos difundir!

Sábado 15 de Octubre.
10:30am
Vilumilla 1300, Concepción.
_______________________________________
Escuela Popular Permanente 2011

lunes, 10 de octubre de 2011

Comunicado de la FEC ante desalojo en Chillán

0 comentarios
 
Comunicado FEC

A la comunidad:

Hoy han desalojado la Universidad de Concepción sede Chillán, no podemos permitir que estos ejemplos de represión y criminalización se estén dando en nuestra universidad, luego de 5 meses de movilización en la que no solo luchamos por intereses individuales, sino que también peleamos por recuperar y fortalecer a las instituciones públicas, como lo son las universidades, las mismas que hoy nos dan la espalda y las mismas que no han sabido tener una postura clara frente a las demandas estudiantiles. Hacemos un llamado a las autoridades universitarias que se hagan responsables de la violencia que han ejercido sobre nuestrxs compañerxs de Chillán quienes, al igual que los cientos de miles de estudiantes de Chile, se están manifestando por la educación. Esperamos que de una vez por todas, se manifiesten junto a nosotrxs en la dura lucha de la recuperación de la educación, y que no se coloquen en la vereda del frente, que es el lugar desde donde el gobierno traiciona a la gente desde el momento que hace oídos sordos de las demandas populares.

Compañerxs, sigamos luchando, con mas entereza y convicción, nunca esperamos que este camino iba a ser fácil, sino que por el contrario entendemos la dificultad que trae consigo ir en contra de un modelo explotador y abusivo, que al igual que ayer, hoy nos muestra su cara mas horrenda, golpeando e intentando destruir nuestrxs espacios de organización y lucha.

Continuemos nuestra batalla, sin llorar ni mirar atrás, siguiendo siempre adelante dando golpes que nos acerquen a la victoria.

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

Federación de Estudiantes Universidad de Concepción

miércoles, 5 de octubre de 2011

FORO DE SALUD "LA PRIVATIZACIÓN DE LA SALUD PRIMARIA"

0 comentarios
 



Este Foro tendrá el objetivo de informar y socializar a nuestros/as vecinos/as y amigos/as del barrio respecto a la privatización de la salud primaria que han emprendido el gobierno de turno en comunión con los anteriores, mermando significativamente el acceso y calidad de la salud a los/as pobladores/as.

La Lucha por la salud debe ser entendida como una lucha al lado y con los/as trabajadores/as de la salud y estudiantes, únicos actores/as que defienden los intereses de las mayorías populares.

Prontamente estaremos adjuntando más información...

Expondrán

José Triviño. Presidente Club de Adultos Mayores "A. Chilena" Población Luis Cruz Martínez. Miembro del Concejo de Desarrollo CESFAM ULTRAESTACIÓN.

Ana María Vidal, Dirigenta CONFUSAM, Región del Bío Bío.

Esperamos su asistencia...

El derecho a la salud para los/as pobladores/as no se transa, se defiende!!!

Todos/as somos la LCM

lunes, 3 de octubre de 2011

Construyendo Organización y Conciecia de Clase

0 comentarios
 
Compañeras y compañeros

Adjuntamos los links de todos los números de nuestro periódico "Construyendo Organización y Conciencia de Clase" en formato PDF.
Ya que la versión en papel se agota con el pasar del tiempo, hoy podemos publicarlos digitalizados. 
Esperamos que la lectura sirva para el fin de este periodico, es decir, el debate fraterno y democrático dentro del Pueblo politizado.
Adjuntamos también el Construyendo N° 4, el cual saldrá en su versión en papel dentro de esta semana.

Trabajadores de la ciudad y el campo, pobladores, estudiantes...¡Uníos!

http://issuu.com/periodico_construyendo/docs/construyendo_n__1

http://issuu.com/periodico_construyendo/docs/construyendo_n__2

http://issuu.com/periodico_construyendo/docs/construyendo_n__3_

http://issuu.com/periodico_construyendo/docs/construyendo_n__4

viernes, 30 de septiembre de 2011

Carta en apoyo al paro nacional de la CONFUSAM

1 comentarios
 
Viernes, 30 de septiembre de 2011

CONFUSAM
CESFAM Ultraestación


Estimados miembros de la CONFUSAM:

Estando en pleno conocimiento de las causas que los han llevado a estas paralizaciones de los días 28, 29 y 30 del presente mes; tales como demandas por mejoras  de bienestar en salud, aporte per-cápita para la atención en salud, esto sumado con la intención del MINSAL de desmunicipalizar la salud  y  la indiferencia que posee el poder ejecutivo en mejorar  las políticas en materia de Salud Pública en Chile, es que  entendemos estas movilizaciones no como una forma de estar en contra de los  usuarios de la salud, sino en contra de un Gobierno que no respeta sus compromisos y que además provoca, amenaza, insulta y públicamente agrede a la CONFUSAM y a su dirigencia, estamos frente a un  Gobierno que si bien en el discurso dice defender la Salud Pública, en los hechos hace esfuerzos sistemáticos por favorecer la privatización.  Es por esto que como Colectivo de Salud de la  Universidad del Bío-Bío Chillán (COSUBB) venimos a brindar nuestro apoyo a estas legítimas y nobles demandas que como funcionarios logran instalar en la palestra y hacen participe a los pobladores de ellas logrando un total apoyo por parte de la población.

Nos parecen ilegítimos los dichos por parte del Ministerio de salud, donde se refieren a iniciar la desmunicipalización de la Atención primaria y otorgar la administración de esta a organizaciones de derecho público sin fines de lucro tales como las universidades. Esto solo demuestra que el estado como tal desea desligarse de toda administración pública y pasarla a manos de terceros. Consideramos esto una medida irresponsable, ya que va en desmedro directo de la calidad y equidad de atención que puedan recibir los usuarios de la salud. Además creemos improductivo que algunos tipos de Universidades tomen la administración de centros de salud, ya que ni siquiera pueden administrar sus propias casas de estudios.

Por eso como estudiantes creemos que es fundamental  la organización ya que esta, hace la fuerza para poder construir un futuro mejor para nuestros pobladores y así entregar una atención de calidad y mejoras en salud.






Colectivo de salud UBB 
COSUBB Chillán.


sábado, 17 de septiembre de 2011

Invitación a Acto Obrero - Unión Portuaria del Bio Bío

0 comentarios
 
Compañeros(as):



La Unión Portuaria del Biobio conmemorará, este día jueves 22 de septiembre, el día del Trabajador Portuario. Ese día fue elegido para recordar a los 4 dirigentes portuarios del puerto de San Antonio asesinados el mismo día, pero el año 1973, por la Dictadura Militar . A través de sus figuras buscamos reconocer el trabajo histórico, en la formación de este país, que los trabajadores organizados en los puertos han realizado muchas veces con sacrificios que en no pocas ocasiones les ha costado la vida.

Para ello se realizará, en la entrada del Puerto de San Vicente, un acto artístico cultural abierto a la comunidad y a la familia portuaria. Dicho evento se dará inicio a las 12:00 hrs. hasta las 15:00 y contará con la presencia de dirigentes de la Unión, de sectores amigos y de la sociedad organizada.

Esperamos contar con la presencia de todos(as) y recordar este y todos los demás años a todos los compañeros de labores que han luchado por un país mejor y una sociedad mejor.

UNIÓN PORTUARIA DEL BIOBIO

martes, 13 de septiembre de 2011

Chile: La Rebelión Encapuchada

0 comentarios
 
por Igor Goicovic Donoso, Fuente: G80

En cada ocasión que los estudiantes y las organizaciones populares se movilizan en el espacio público, los medios de comunicación al servicio de las clases dominantes chillan al unísono: ¡Violencia! Se suceden las imágenes de jóvenes encapuchados que levantan barricadas, arrojan piedras sobre la fuerza pública y destruyen parte del equipamiento urbano. Los conductores de televisión, los reporteros en la calle y una variada gama de opinólogos condenan rápidamente los hechos. Se suceden sin ningún rigor conceptual anatemas tales como: “Violentistas”, “terroristas”, “anarquistas”, “lumpen”, “delincuentes”, etc. Pero nadie, no obstante, se ha preocupado de analizar de manera rigurosa las causas que precipitan la comisión de los actos violentos y mucho menos se ha intentado explicar el profundo trasfondo político que subyace a este tipo de protesta. Quienes protagonizan este tipo de manifestaciones son personas (mayoritariamente jóvenes populares), profundamente molestas con el sistema de dominación de clase existente actualmente en el país. Están molestos con el modelo económico que los explota a ellos, a sus hermanos o sus padres; están molestos con la estructura inequitativa de la sociedad que condena a una parte importante de la población a la miseria o al endeudamiento crónico; están molestos con la represión policial, que golpea cotidianamente sus poblaciones; están molestos con el imaginario simbólico que recrea un mundo de fantasía que sólo se encuentra disponible para unos pocos privilegiados. Existe un largo acumulado de tensiones, frustraciones y desencantos que se han venido acentuando y que, hoy día, en el marco de las movilizaciones sociales (estudiantiles, medioambientales, indígenas y recientemente de trabajadores), se expresan como rebeldía popular.

Se trata de una rebelión espontánea, en la cual no se visibiliza con claridad ningún tipo de centralidad ideológica. No, a lo menos, como se observó en América Latina y Chile entre las décadas de 1960 y 1980. Tampoco se pude negar la existencia de organizaciones sociales y políticas que se reconocen en núcleos ideológicos, como el anarquismo o el marxismo, que participan activamente en los enfrentamientos callejeros. Pero, a mi juicio, estas organizaciones no poseen hoy día un control efectivo sobre dicho enfrentamiento. Es más, una parte de las acciones violentas que se han podido observar recientemente carecen de conducción política y de orientación ideológica: Por ejemplo, los ataques a pequeños establecimientos comerciales y el saqueo de colegios en la periferia urbana. No obstante, en estas acciones, así como en los ataques contra los grandes supermercados, las cadenas de farmacias, las instituciones financieras o los centros comerciales, existe un denominador común: La rabia. De ahí que estas acciones continúen expresando el  profundo descontento social que la inequidad ha venido construyendo.

Es más, la espontaneidad de las acciones violentas remite, incluso, a la forma escasamente estructurada que poseen los ataques contra los dispositivos represivos del Estado. La masa arremete contra carabineros sin planificación operativa alguna y, normalmente, armada sólo con los recursos que provee el medio urbano (piedras y adoquines). Por lo mismo, se puede caracterizar como una violencia de baja intensidad. Particularmente si la ponemos en relación con los conflictos sociales y políticos que se viven actualmente en Colombia, México o Brasil.

Cabe señalar que este tipo de manifestaciones no son en absoluto novedosas. Por el contrario, a partir de la segunda mitad del siglo XIX se hicieron particularmente recurrentes. Cada vez que se producía una crisis económica que afectaba a la subsistencia de las clases populares o en cada oportunidad en que la legitimidad del régimen político experimentó un importante grado de deterioro, la furia popular irrumpió en el espacio público. Sólo por mencionar algunos hitos emblemáticos podemos referir, el motín de los tranvías de 1888, la huelga de la carne de 1905, el motín urbano de abril de 1957 y las protestas populares contra la Dictadura Militar del ciclo 1983-1987. En todas esas ocasiones, y en muchas más que podríamos enumerar, los manifestantes saquearon o intentaron saquear los establecimientos comerciales de la burguesía, atacaron tanto la sede de gobierno como los palacios señoriales en los cuales se regocijaba y ostentaba impúdicamente su riqueza la oligarquía, se enfrentaron con las fuerzas represivas del Estado y destruyeron parte del equipamiento u ornamentación pública. En todas esas oportunidades, además, la represión, al igual que hoy, actuó con particular saña y alevosía. Es importante señalar que en este tipo de manifestaciones siempre los muertos se encuentran en las filas de los que protestan; no de quienes reprimen. Por el contrario, quienes históricamente han masacrado al pueblo han recibió premios y ascensos; como fue el caso de Roberto Silva Renard, el general responsable de la matanza de la Escuela Domingo Santa María de Iquique en 1907. Mientras que hoy día los crímenes alevosos, como el de Manuel Gutiérrez, son calificados como “violencia innecesaria causando la muerte”, lo cual supone para el criminal, en el peor de los casos, una condena de tres años de prisión.

En el contexto de esta asimetría de fuerzas y de recursos los medios de comunicación al servicio de la burguesía cumplen la tarea de criminalizar la protesta popular. Pero lo que sucede hoy día con los medios de comunicación no es muy diferente de lo que ocurría a comienzos del siglo XX, en el contexto de la emergencia de la llamada “cuestión social”. Efectivamente, las protestas obreras, que demandaban mejores condiciones laborales y de vida, no sólo eran violentamente reprimidas; también eran criminalizadas. Quienes protestaban eran “enemigos de la patria, de la propiedad y de la religión”. Hoy, como ayer, existe un control monopólico sobre los principales medios de comunicación; tanto impresos (El Mercurio y COPESA), como en radio y televisión. Ello hace que la línea editorial referida a la conflictividad social se uniforme: Las demandas son “desmedidas”, los estudiantes son “intransigentes”, las propuestas están “ideologizadas”, etc. Luego, ante la imposibilidad de invisibilizar la protesta, se instala el discurso homogenizador en torno a las formas correctas de movilizarse: Lo lúdico, lo festivo, lo carnavalesco. Y, de la misma manera, se encuadra el “sentido” de la manifestación: Que sea autorizada, que se desarrolle donde las autoridades quieren, que programáticamente se ajuste a lo que el sistema puede ofrecer y que se autoregule en su trayectoria y desarrollo. En consecuencia, toda manifestación que rompa con las “formas políticamente correctas de expresarse” es rápidamente anatemizada y criminalizada. No obstante, lo que más llama la atención es esta verdadera ausencia de profesionalismo o rigor de los periodistas adscritos a estas cadenas, que no sólo no hacen su pega, sino que se convierten más bien en espurios portavoces del gobierno o de los patrones. A ese efecto habría que destacar que situaciones de violencia “estructural”, como la desigual distribución de la riqueza, la explotación laboral, la expoliación comercial de las grandes cadenas de retail o la usurpación y represión de que han sido objeto históricamente los mapuche, o no concitan el interés periodístico o son rotuladas con eufemismos. Por ejemplo, estos medios jamás han hablado en el caso de Manuel Gutiérrez de asesinato o de alevosía. Se han referido a su deceso como “la muerte del joven poblador”; como si se hubiese muerto en su cama de causas naturales. Pero si han enfatizado en el arrepentimiento que habría mostrado el carabinero que lo mató. Estas violencias estructurales son, sin lugar a dudas, un factor clave en el desencadenamiento de las violencias reactivas que protagonizan los jóvenes populares.

Otro aspecto particularmente preocupante es la configuración de un escenario de enfrentamiento “horizontal” entre quienes participan de las manifestaciones populares. Al respecto creo que es necesario considerar dos situaciones. Por una parte, se puede observar un importante grado segmentación social entre quienes protestan. Efectivamente, una parte de los estudiantes adscritos a las carreras profesionales aparentemente más exitosas (medicina, ingenierías, derecho, etc.), provienen de estratos socioeconómicos más acomodados o dotados de un mayor “capital cultural”. Estos estudiantes universitarios se refieren a los jóvenes no universitarios (secundarios y subocupados), como: “flaites”, “sopaipillas”, “lumpen”, etc., reproduciendo, de esta forma, el discurso estigmatizador y criminalizador del gobierno y los patrones. Luego, encuadrados en el discurso de la “manifestación políticamente correcta”, se pueden llegar a convertir en delatores (cuando señalan a sus compañeros a la policía), o en agentes directos de la represión (cuando detienen y entregan a la misma policía a estos compañeros). Hay mucha irresponsabilidad en el gobierno, en los medios de comunicación e incluso entre algunos dirigentes sociales, cuando impelen a estas personas a enfrentarse con los manifestantes encapuchados. El día de mañana si se llega a producir un enfrentamiento fatal la responsabilidad política estará entre quienes incitan al conflicto fratricida.

Otra línea de interpretación remite a los dos fundamentos constitutivos de la sociedad de clase en Chile: El orden público y la propiedad. Si debemos reconocerle un mérito a la oligarquía primero y la burguesía después, fue haber elevado estos dos principios a la condición de valores naturales; alcanzado incluso un importante nivel de transversalización social. Muchos creen, hoy día, que tienen algo que perder: Un auto, un pequeño negocio, la casa. Y lo meritorio del sistema fue haber instalado en este sector de la sociedad que la amenaza la constituye el “otro” desprovisto o precarizado. De aquí surge el viejo y reiterado discurso fascistoide de la “mano dura”. Cualquier amenaza a la propiedad deviene en amenaza al orden público. En consecuencia el recurso a la represión se valida ampliamente.

En este contexto la violencia encapuchada se convierte, también, en una rebelión simbólica y cultural. Es la rebelión contra todas las formas inveteradas que ha asumido la subordinación; es el rechazo al “mandé patrón”, “como usted diga jefe”, “perdone mi cabo”. El encapuchamiento rompe con toda forma de subordinación y en cuanto ruptura constituye una disonancia no sólo para el Estado y los patrones, sino que, también, para quienes han internalizado el discurso oficial. No obstante encapucharse es un acto político, en cuanto expresa la voluntad de rebelión frente a las condiciones estructurales de la violencia (económica, social y política) y, por otro lado, es un gesto de desafío frente a la pusilanimidad con la cual se ha hecho política en Chile.

Dr. Igor Goicovic Donoso
Director Magíster en Historia
Departamento de Historia
Universidad de Santiago de Chile

sábado, 3 de septiembre de 2011

Carnaval cultural por los/as niños/as y bienvenida primavera. Población Luis Cruz Martínez de Chillán

0 comentarios
 
Compañeras y compañeros. Luego de la suspensión del Carnaval el pasado 28 de Agosto, debido a la lluvia. El Concejo de la Población Luis Cruz Martínez hace la invitación a participar de este Carnaval para el día 25 de Septiembre, adjuntamos la invitación.



Las organizaciones sociales y territoriales de la Población Luis Cruz Martínez, en conjunto con estudiantes de la Universidad del Bío Bío, Universidad de Concepción y Establecimientos Escolares del barrio invitan a los/as vecinos/as del sector y de la comuna a participar este domingo 25 de Septiembre a las 15.00 hrs del “Carnaval Cultural por los derechos de los/as niños/as y jóvenes y bienvenida de la primavera” que se llevará a cabo en nuestra población, comenzando el recorrido en el parque Ecológico ubicado en Calle Lord Cochrane, pasando por calle Antártica Chilena, posteriormente calle Simón Bolívar y culminando con un compartir en la sede vecinal de la Junta de Vecinos 20-A, ubicada en calle Antártica Chilena #1505.
El objetivo del Carnaval es dar a conocer a la comunidad en general los derechos de los/as niños/as y jóvenes, así como posibilitar el contacto y la participación de las familias de la población en un espacio de vinculación comunitaria y reconocimiento mutuo.

La situación de la Infancia y Adolescencia en el País y el Mundo exige a las organizaciones que están insertas en el mundo popular tomar medidas para reivindicar y ejercer derechos esenciales de ellos. No sólo en el plano del respeto de los derechos consagrados en la Convención de los derechos de los niños/as realizada en 1989, sino más bien establecer mecanismos comunitarios que posibiliten la realización integral de ellos y sus familias, acogiendo a la Infancia y Adolescencia como actores de importancia en el fortalecimiento de las organizaciones poblacionales y la reconstrucción de tejido social.

De esta manera, desde los barrios chilenos se debe buscar reivindicar y establecer espacios de ejercicio de los derechos de los niños/as, tomando en consideración que éstos entran en contradicción con los abusos de un sistema económico que socava y pervierte profundamente a millones de personas en el mundo, desde la explotación de una clase social sobre otra. En una sociedad dividida claramente en éstas, la realización integral y humana de los niños/as y adolescentes es imposible. Sólo la organización puede ir dotando de sentido la vida y descascarando el ropaje de dominación que cubre a una inmensa mayoría de personas en el País y el Mundo.

Por último, reiteramos el llamado a que los/as niños/as y sus familias se plieguen a la actividad del 25 de Septiembre, solicitando que asistan a la jornada con disfraces y coloridos para alegrar la tarde

Convoca:
Concejo Luis Cruz Martínez

Organizaciones firmantes:
Junta de Vecinos 20-A
Junta de Vecinos 20-B
Junta de Vecinos Infantil “Nuevos Vientos”
Junta de Vecinos Infantil “Por un Futuro Mejor”
Club de Adultos Mayores “Antártica Chilena”
Grupo Juvenil “Puños al viento”
Batucada “Tatoobac”
Agrupación “Por Nuestros Hijos”

miércoles, 31 de agosto de 2011

MOVILIZACIONES ESTUDIANTILES: ANTICIPANDO EL FUTURO. ENTREVISTA AL COMPAÑERO RAFAEL AGACINO

0 comentarios
 
Rafael Agacino, Agosto 2011
Extraído de www.lachispa.cl 




















La siguiente entrevista fue realizada el 14 de agosto a Rafael Agacino, investigador del centro de estudios “Plataforma Nexos” y conocido economista, en la cual se tocan diversos temas relacionados con el acontecer social y político que hoy sacude a nuestro país: el movimiento estudiantil, las dinámicas del movimiento de masas, el rol de los trabajadores y las perspectivas que se abren. Esta entrevista saldrá en el próximo número de la revista, pero hemos querido adelantarla para motivar el debate contingente. El entrevistado ha cambiado ligeramente la redacción de las preguntas y reordenado el orden original de los temas, para presentarla como artículo. 

La masividad de las últimas marchas estudiantiles ha sido un fenómeno explosivo e inesperado ¿Qué explica dicha masividad? ¿Qué particularidad tiene este conflicto estudiantil?

Son las interrogantes de estos días. Muchos intentamos interpretar este fenómeno y creo se converge hacia un relativo consenso que considera este conflicto como continuidad de un proceso que se ha venido desencadenado espasmódicamente desde hace algunos años; que hay un “hilo rojinegro” (broma) que lo entreteje, en particular en el caso de las movilizaciones de los estudiante secundarios.

Hay dos momentos con características similares que anteceden al actual: el “mochilazo” del 2001 y la “revolución pingüina” del 2006. En primer lugar, ambos son procesos inadvertidos por las organizaciones políticas y por el Estado; surgen de improviso y todas las instituciones, incluida la izquierda institucional, sea republicana o reformista, reaccionan ex post y a tientas tal y como le sucede ahora a un gobierno desorientado e inexperto. En segundo lugar, enarbolan prácticamente las mismas demandas aunque ahora profundizadas y en choque frontal con el modelo educacional y con el propio orden económico social. La demanda por el pase escolar del “mochilazo” se acopla a la exigencia del fin del lucro como ya lo habían puesto en el tapete los secundarios el 2006, y ambas se resignifican hoy al elaborarse con una sencillez asombrosa una profunda crítica a las bases mismas del modelo educacional y a la racionalidad con que se construyó y funciona el “Chile realmente existente”…. Por ello, de súbito, ya es casi sentido común y a nadie escandaliza, demandar la re-nacionalización del cobre, la reforma tributaria, la des municipalización sin privatización. Y finalmente, como tercera característica de importancia central, el movimiento ha preservado e incluso desarrollado ciertas formas organizativas – vocerías, revocabilidad de los dirigentes, soberanía de las asambleas, etc. – expresivas de un potencial de radicalidad democrática y autonomía poco conocido en el campo de la acción social y política chilena.

Si uno trata de dar mayor sentido a estas líneas de continuidad, la pregunta más precisa es: ¿Cómo caracterizar esta movilización social que ocurre en un contexto de crecimiento económico, en ausencia de desempleo masivo, de bajas salariales o de una situación de pobreza masiva y creciente? Lo que hay es una explosión en otras condiciones: en condiciones de inclusión social; no se trata de las masas menesterosas clamando por pan; no se trata de “marchas del hambre” como en los años setentas y ochentas. La derecha neoliberal, apelando a su batería teórica fundada en el individualismo hedonista, ha caracterizado la situación asemejándola a una crisis de expectativas. En su versión más vulgar, se trataría de un malestar de los sectores “aspiracionales” que por pura envidia frente a los exitosos, reaccionan con la protesta. Más allá de su evidente superficialidad, este razonamiento, sin embargo, puede revelar una tensión social más estructural propia del neoliberalismo maduro: un malestar expresivo de las dificultades objetivas que ciertos sectores sociales recurrentemente enfrentan para sostener en el tiempo sus condiciones de vida, o bien, porque todos o parte de ellos, tal vez los más ilustrados, toman conciencia de los perversos resultados de largo plazo del modo de vida proclamado por el neoliberalismo. En efecto, es el propio funcionamiento del modelo – no su colapso- el que muestra que los logros se vuelven ficticios, vacios y tóxicos, pues el presente se ha vuelto precario y el futuro una hipoteca.

Desde este punto de vista, las casi cuatro décadas de neoliberalismo en Chile, ya muestran crecientemente y en muchos planos, las limitaciones propias del modelo; las tensiones se perciben como resultados de reformas realizadas y maduras y no como reformas pendientes. Así con la educación, la salud, la previsión, la vivienda, la cuestión urbana, el transporte…. Las fisuras de un modelo que no puede resolver los problemas que “la gente” empieza a sufrir y frente a los cuales, tarde o temprano, ella misma deberá obligadamente pronunciarse.

Por otra parte y en conexión con la composición del activo social, una característica sobre la cual hay que poner atención, es que las franjas participantes o de apoyo han sido “educadas” bajo el neoliberalismo y por tanto permeadas por una cultura individualista. El mismo movimiento contiene en su interior contrafuerzas gravitantes que eventualmente pueden limitar su constitución y desarrollo. Dichas contrafuerzas comparten el malestar masivo pero sin compartir necesariamente la disposición y voluntad requeridas para la conformación de un sujeto social colectivo. ¿Qué efectos prácticos puede implicar esto? Que si a los estudiantes de los CFT, los IP o de Universidades Privadas que, salvo excepciones, no se han movilizados, se les condonan deudas u ofrecen otros beneficios, su posición puede pasar de un apoyo pasivo a una franca oposición manipulable por el poder. Hasta hoy el movimiento no ha avanzado sobre temas más complejos de la educación como el rol de un sistema nacional educacional en un país no desarrollado o sobre el carácter político-cultural de los contenidos educativos propiamente tales. Las demandas apuntan hasta ahora solo al entramado institucional buscando reformarlo para garantizar una “educación pública, gratuita y de calidad”. En ese contexto, la ausencia de un proyecto educacional para Chile, fortalece la capacidad de maniobra del gobierno y las clases dominantes por la vía del manejo distributivo de los recursos financieros –que los hay- y hace más vulnerable al movimiento estudiantil, sobre todo si la conjunción coyuntural de malestares que se expresa en la calle, carecen de una identidad como fuerza social y programática. El movimiento tiene una cáscara colectiva pero no es aún un movimiento orgánicamente colectivo. Y ese es un problema crítico, por lo cual el desarrollo de la fuerza social y programática, incluida las tareas de formación política, son centrales.

Por último, creo que lo que no puede llamar a confusión, por lo menos a las franjas de la izquierda “desconfiada”, es suponer que este es un movimiento que clama por representación en la esfera de lo político. Toda la izquierda tradicional, republicana o reformista, así como la Concertación y sus derivados, así lo creen y afinan sus artes elaborando ardides para capturar el movimiento, para vehiculizarlo a la esfera de lo político-institucional, hasta domesticarlo o extinguirlo. Por el contrario, la izquierda desconfiada, cuyo objetivo estratégico es constituir un sujeto soberano y politizar lo social, más que preguntarse por las posibilidades de representación del movimiento, debe indagar sobre las potencialidades y posibilidades de auto-representación del mismo y su constitución como sujeto social y político. Y ahí es donde encontramos debilidades, como ya las hubieron cuando estallaron las movilizaciones de los secundarios en el 2006 y las luchas de los sub contratistas al año siguiente, el 2007.

Así pues, a pesar de lo sorpresivo del estallido hay elementos de continuidad que hay que escudriñar para obtener una caracterización más precisa de este movimiento y de la propia sociedad chilena. Ello es imprescindible para la adopción de una táctica adecuada y no exagerar la nota respecto de las posibilidades tanto de la coyuntura como de la situación política en el marco del nuevo período que se abrió con el Gobierno de Piñera. Entendemos el estallido como síntoma de “algo”, un síntoma de este proceso de maduración del modelo que, entre otros, hace muy ostensible el problema de la desigualdad. Las contradicciones del modelo maduro no reclaman tácticas de resistencia sino tácticas de propuestas, de alternativas de acción social y política; la maduración de las contradicciones propias del modelo exigen nuevas opciones. Si no captamos el sentido histórico de este nueva fase en ciernes, toda la política y todas las orgánicas, se verán sorprendidas ya que precisamente por tratarse de un momento nuevo, no existen aún los recursos discursivos ni interpretativos adecuados, ni las capacidades sociales para integrarse naturalmente en esos movimientos y constituirse como fuerza política a la par que ellos mismos lo hacen.

¿Qué proyección política puede tener en el movimiento estudiantil?

Mirado desde una perspectiva auto emancipadora, es decir, teniendo en mente los esfuerzos por construir de un sujeto soberano, una fuerza capaz de superar la idea de la política como un espacio institucional ad-hoc, separado de la sociedad y ejercido por “profesionales” en los cuales las masas deben depositar su representación, las luchas actuales son mucho más ricas que las de los años noventa y las de inicios del siglo XXI. No sólo son nueva escuela para grandes contingentes de jóvenes, sino también inauguran un período que obliga a sintetizar demandas, a elaborar propuestas, a imaginar proyectos; su constitución como fuerza social corre en paralelo a la constitución de fuerza teórico/programática, y por tanto, a su emergencia como una de las franjas de la futura fuerza política. El sujeto político colectivo se constituye en su vivir político propiamente tal y politiza lo social desplazando la política del espacio institucional al espacio de la sociedad; arrebata la política a los burócratas y la asume como su espacio de constitución vital. En un momento en que la política en su tradición liberal representativa, y los partidos que han vivido de ella, incluida por cierto la izquierda confiada, ostentan debilidades estructurales, se evidencian las potencialidades del momento histórico presente, potencialidades que pueden abrir paso a esa alternativa auto emancipadora.

La incomodidad del sistema político y sus funcionarios no deja manifestarse frente al “desorden” que caracteriza al actual movimiento, por ejemplo, cuando el nuevo ministro de educación, Felipe Bulnes, reclama a los secundarios su falta de organización (convencional y burocratizada) y justifica así la imposibilidad del diálogo. Una lectura más atenta de la renuencia al diálogo por parte de los estudiantes, no hace sino revelar, especialmente en el movimiento secundario, que se ha procesado el nefasto impacto que provocó la burocratización del conflicto tal y como ocurrió con la mega Comisión de Bachelet, suterfugio que logró disipar la energía politizante del huracán pingüino y ganar un poco más de tiempo: casi cuatro años. Pero más allá de la experiencia y el aprendizaje de las franjas más inteligentes del movimiento – y la pausada constitución de una pequeña masa crítica – emergen nuevas prácticas y concepciones de la política; éstas prácticas están sumergidas en dichas formas de acción social y emergen casi instintivamente. Desde esa perspectiva, no es solo que el diálogo no funcione por la “crisis de representación” si no también porqué el movimiento es renuente a las prácticas formales de la política e incluso a la representación misma como concepto de lo político. Entre líneas y en potencia se lee que la esterilidad de la política formal no solo deriva del desprestigio por la corrupción y el oportunismo de los “profesionales de la política”, sino de un sistema político representativo que -como concepto e institución e independientemente del binominalismo o de los procedimientos de inscripción y voto- ha sido hasta ahora impotente para procesar la vitalidad del movimiento. En el fondo, la incomodidad de Bulnes así como la manifestada episódicamente por la Concertación y por la propia izquierda confiada, deriva de las significativas tendencias autónomas que – aún latentes, es decir, no convertidas en fuerza colectiva propia y principal – ostenta el movimiento estudiantil, especialmente el activo secundario y el universitario regional.

En este sentido, la potencialidad del movimiento también se expresa en sus formas de organización que ponen el acento en la auto-representación y en diversas prácticas de radicalidad democrática. En muchos casos se trata de la eventual emergencia de una cierta “ética” que privilegia la existencia de lo colectivo, de la comunidad de voluntades, por sobre el impulso individualizante. Es la vieja escuela de la práctica que, bajo ciertas condiciones históricas, acuna sujetos y proyectos emancipadores. La larga épica obrera y popular, inspirada en el marxismo, en las ideas socialistas, libertarias, cristianas y otros idearios emancipadores, expresaron esta nueva ética de la humanidad como emplazamiento directo a la inhumanidad del capital. Las luchas de los desposeídos y explotados avanzaron desde las reivindicaciones salariales y de mejores condiciones de trabajo, hacia la demanda por la abolición del propio modo de vida capitalista. Este proyecto, provisto de un profundo contenido ético, se propuso también la emergencia de una humanidad nueva, artífice de su propia historia, dónde la realización colectiva fuera condición para la realización individual. Este aspiración a una relación virtuosa entre individuo y colectivo, negada recurrentemente por el capitalismo y las experiencias estatalistas de inspiración socialista, se nos aparece como necesidad urgente frente a la dinámica del capital que nos arrastra al barranco, y está latente también en las prácticas emancipadoras de los movimientos actuales.

Las formas de organización en base a instancias de deliberación colectivas -aunque muchas veces parezcan ineficientes-, la idea del vocero como mero exponente de la voz común, la idea de un cuerpo colectivo que toma decisiones colectivas y por lo tanto “si erramos, erramos todos y si triunfamos, triunfamos todos”, son pequeños ejemplos de esa relación virtuosa. Cuando la realidad, los hechos sociales y políticos, son resultado de voluntades comunes, una creación común y consciente, se genera una fuente de identidad y una praxis de construcción muy robustas: “soy obra de esta historia tanto como esa historia es mi propia obra”. El intento bien o mal intencionado por administrar esas tendencias y energías colectivas, generalmente termina disipando -a veces ahogando trágicamente- las energías colectivas. Más de una vez, las decisiones de autonomización han sido la respuesta espontánea frente a la manipulación, la cooptación y al acuerdo a espaldas de los actores. Y de eso hay mucho en este país. Las tendencias a la independencia de lo social, las prácticas de autonomía, presentes en las movilizaciones de los últimos años, deben ser entendidas como potencias emancipadoras y estimularse, desarrollarse, más que adocenarlas intentando acumular fuerza propia a costa de ellas; hay que abrir paso a una politización de lo social. El proyecto emancipador – no sobra recordarlo- tiene que responder no sólo a la debacle del capitalismo sino también a la debacle del proyecto de construcción socialista donde las relaciones partido-masa y estado-sociedad, fueron mal tratadas al punto que ahogaron la vitalidad de las propias fuerzas que lo originaron. Si hay una discusión de primera prioridad en el marxismo y en las corrientes emancipadoras hoy día, es en torno a este punto crucial.

Por ello, vocerías, deliberación colectiva, asamblea, construcción de colectivos, horizontalidad, auto-representación, formas organizativas que arrancan con las prácticas de los años noventa y que los secundarios han mantenido desde el 2001 hasta hoy, deben cuidarse y estimularse. Hay que cuidarlas no solo de la reacción de las clases dominantes y su necesidad de imponer el “orden”, sino también de las tentaciones de la izquierda tradicional que debe demostrar al poder su capacidad de maniobra para fortalecer su lugar en las instituciones de la republica y su sistema político representativo. Ya Tellier nos adelantó algo en su entrevista en La Tercera del domingo 7 de agosto pasado.

Para caracterizar un movimiento y sus luchas usualmente se recurre a su composición de clase y/o a los contenidos programáticos que éste levanta. Sin embargo, en la actualidad, hay que agregar otra dimensión, una variable anteriormente secundaria: me refiero a las formas organizativas. En las condiciones actuales de desarrollo del capitalismo, las formas son contenido y por tanto son cruciales en la configuración del carácter de un movimiento. Por decirlo de un modo aproximado: un mismo Programa levantado por una misma constelación de fuerzas sociales puede adquirir un carácter radicalmente distinto con una táctica restringida al campo de la política representativa y del Estado, o si, alternativamente, se realiza como ejercicio de sujetos colectivos auto-representados que ejercen soberanía en y más allá del Estado. Mientras esas formas no sean convertidas conscientemente en proyecto, las tendencias que permiten caracterizar las potencialidades emancipadoras de un movimiento, incluso a espalda de los propios sujetos implicados, se relacionan muy estrechamente con esas formas de organización y métodos de trabajo colectivos. Lo que aparece como desorden a ojos de las clases dominantes y de los burócratas de la política, expresa la latencia de prácticas emancipadoras que tarde o temprano romperán la camisa de fuerza liberal-burguesa con que se concibió y ejerció hasta hoy “la política”.

¿Y los trabajadores? ¿Qué se puede decir de su ausencia y de la idea del “ciudadanismo” que se ha ido instalando en los movimientos sociales? ¿Cuáles son las implicancias de este nuevo paradigma social?

Por más de tres décadas el trabajo humano ha sido desplazado de la teoría social, la historia y la política como concepto clave y determinante de la configuración y dinámica de la sociedad. Este desplazamiento ha sido paralelo a la desaparición de la escena política e incluso de la propia producción – asunto que ya veremos- de la clase trabajadora, en especial de la clase obrera. A ésta clase, la han sustituido en distintos momentos, por la derecha, el emprendedor y el consumidor, por la “izquierda progresista” el ciudadano, las mujeres y las minorías sexuales, y como objeto de las “políticas públicas”, los pueblos originarios y los pobres: ciudadanos pobres, mujeres pobres, minorías sexuales empobrecidas, niños pobres, ancianos pobres, etc., claramente todos pobres pero en cuanto tales, sin el glamour que exige la moda intelectual del momento.

Ese desplazamiento del trabajo y los trabajadores, ha dado paso a la emergencia de multiplicidad de sujetos sociales. Para las corrientes postmodernas más reaccionarias, tales sujetos finalmente se diluyen en una masa de subjetividades particulares (individuales) no susceptibles de aglutinar o responder a “lógica de equivalencia” alguna; tales subjetividades son inconmensurables y no dan siquiera para populismos; es el fin de la política y de todo valor universal. Otras, las menos conservadoras, reconocen la plausibilidad de la conjunción de intereses transindividuales y reponen la política pero solo como fenómeno episódico, contingente y transitorio, tanto como lo es una coyuntura particular. Para éstas, los conflictos pueden expresar una subjetividad colectiva pero por única e irrepetible vez; no hay lugar para la memoria colectiva y ni para ningún presente histórico que contenga en potencia un futuro colectivo; todo es contingente, ningún horizonte histórico, ninguna verdad y ninguna utopía, siquiera como idea reguladora o recurso movilizador. En oposición a éstas corrientes y en defensa de las promesas de la modernidad, más esperanzador ha resultado el esfuerzo de las teorías que relevan el rol de la acción comunicativa y la construcción de consensos sociales como campo de acción privilegiado de la política. Sin embargo, de todos modos, en la época del “giro lingüístico”, la centralidad del trabajo ha desaparecido de escena.

Estas corrientes teóricas han permeado fuertemente a las franjas ilustradas de la sociedad. Un segmento “progresista”, haciéndose eco del monopolio ideológico que ostenta la concepción liberal de democracia, ha adoptado con toda naturalidad al “ciudadano” como el sujeto político por antonomasia; el citoyen criollo, que independiente de su lugar en la ciudad -y la producción-, es el soberano del poder político de la nación bicentenaria. Como sea, este ciudadano es el “hombre político”, aquel que realiza su libertad ejerciendo soberanía en el espacio de la interacción lingüística en torno a materias de lo público.

Pero sabemos que libertad formal no es igual a libertad sustantiva; esta distinción devela el límite insalvable de toda sociedad de clases. Por ejemplo en este país, aún cuando se eliminaran las ostensibles limitaciones que impone al citoyen criollo la Constitución de Lagos-Pinochet, tales como el sistema binominal, el sesgo presidencialista del régimen político o la ley de financiamiento y funcionamiento de partidos políticos, tal distinción mantendría toda su validez.

La distinción entre libertad formal y libertad substantiva es de la mayor significación en las nuevas condiciones de funcionamiento del capitalismo actual, y si bien nuestras herramientas teóricas apenas balbucean una interpretación del presente post crisis del estatalismo socialista, desarrollos recientes justifican reponer una idea crucial de Marx: la centralidad del trabajo, la centralidad de esa elemental actividad humana que es el trabajo entendido como praxis social productiva y reproductiva.

El capitalismo del nuevo siglo ha extendido su lógica a casi todas las esferas de la vida social transformando en mercancía todo objeto tangible, intangible o virtual susceptible de vender y comprar; ha extendido por doquier las relaciones sociales capitalistas y sometido al imperativo de la acumulación a los más diversos espacios personales y comunitarios. Pero así como el capital se extiende, también más actividades humanas se vuelven trabajo, trabajo para el capital. Este proceso ha implicado la emergencia de nuevos contingentes de trabajadores vinculados a la producción de esas mercancías. Sin embargo, en la medida en que tales contingentes y mercancías, especialmente las intangibles y virtuales, adoptan nuevas estéticas no han sido fácilmente reconocibles por la vieja clase obrera o por el sindicalismo clásico. Si entendemos que el capital no es una cosa ni una forma, sino una relación social, quien produce socialización, afectos o conocimientos, tanto como quien produce carbón o zapatos, si lo hace mediado por una relación de compra y venta de su fuerza de trabajo al capital, es un trabajador, produce plusvalía y sirve a la acumulación de capital, independiente que el mismo lo crea o no y sea o no reconocido por otros, por ejemplo por los “obreros manuales”, en su calidad de tal. La izquierda tradicional y el sindicalismo clásico fetichizaron el trabajo así como el salario, en el primer caso, reduciéndolo a la forma material de la actividad o del producto, y en el segundo, a su forma dinero; su imaginario, su apreciación estética, ha impedido comprender que en el capitalismo actual la clase trabajadora se ha extendido bajo nuevas formas y aumentado su peso a pesar que los empleados en sectores extractivos, agrícolas e industriales, lo disminuyan, incluso en algunas ramas en términos absolutos. Y todo esto sin contar los cientos de millones los trabajadores asiáticos y este-europeos recientemente incorporados a los circuitos de la acumulación de capital mundial.

Lo señalado ya es argumento suficiente para recuperar la centralidad del trabajo. Sin embargo, el capitalismo actual nos entrega otras razones que, más allá de la dimensión puramente cuantitativa, se relacionan con los aspectos cualitativos de la producción.

El capitalismo del nuevo siglo también ha debido avanzar en otras direcciones. Un área clave ha sido la extensión y profundización de los mecanismos de control socio-culturales requeridos para resolver las contradicciones que derivan de una expansión sistemática y duradera de la productividad del trabajo provocada tanto por el cambio técnico duro – nuevo capital fijo y circulante- como por las sucesivas reorganizaciones de los procesos de producción y trabajo. Mucho antes de la crisis del patrón fordista en los países centrales, el capital extendió su esfera de preocupación desde la producción y circulación de mercancías a la esfera del propio consumo. En efecto, sostener una dinámica de producción creciente de mercancías obligaba generar una capacidad de absorción proporcional por el lado del gasto pero -y esto es lo que queremos relevar- no sólo como mera capacidad de compra sino como disposición a la compra, como disposición subjetiva al consumo. Esto no es trivial, pues si me doy a entender bien, no refiero sólo de la expansión de la demanda – en parte garantizada por la regla fordista de aumentos reales del salario acordes con el aumento de la productividad- sino antes que eso, a la expansión de las necesidades como motor de la expansión de la demanda. Estoy hablando, por tanto, de la administración “racional” de las subjetividades con el fin de inducir un crecimiento incesante de las necesidades y naturalizar así el consumo compulsivo e irracional, el consumo basura y el despilfarro, fenómeno que más recientemente se ha llamado “consumismo”. Esta manipulación de las necesidades, cuando se transforma en industria, en industria de la producción de subjetividad para el consumo, inaugura otro momento del capitalismo. De hecho, usando una categoría de Agnes Heller para caracterizar el estalismo de los ex países socialistas europeos, el capitalismos de ha vuelto una “dictadura de las necesidades”, solo que a diferencia de tales regímenes, dicha dictadura opera bajo la apariencia de la libertad, “la libertad de elegir”, dirían los esposos Friedman.

Dicho esto, surge entonces una interrogante crucial: ¿Cual es el verdadero carácter de esa escasez con la que se nos aterroriza cotidianamente? ¿Es ésta un límite malthusiano, es decir, un estado natural de desbalance entre población y recursos? ¿O por el contrario, se trata un desbalance artificialmente originado y sostenido sobre la base del modo de vida vigente?

No podemos a desbrozar todas las implicancias que tiene una pregunta de este tipo, pero hay un aspecto que interesa resaltar aquí. Pensemos al revés. ¿Qué pasaría si la sociedad organizada arrebatase al capital el poder que este ejerce sobre las necesidades y las auto administrara –definiera, jerarquizara, etc.- en concordancia con el desarrollo de las facultades humanas y de acuerdo a criterios de sustentabilidad social y ecológicas? Sin duda que la escases impuesta por el capital se volvería superflua. En efecto, ésta escasez es resultado de la expansión incesante de las necesidades inducida por el capital y su imperativo de la acumulación. Es fácil darse cuenta que si el trabajo se hace cada vez más productivo con el apoyo de la ciencia y la técnica, es absurdo que la gente trabaje más y/o más intensivamente. ¿Por qué aumenta el tiempo de trabajo y su intensidad y no el tiempo de no trabajo, el tiempo libre, si es evidente que el trabajo se ha hecho mucho más productivo en una trayectoria de innovación y cambio técnico acelerados y de largo plazo de la que nunca antes se tuvo razón? En efecto: si las necesidades no se desbocaran como sucede bajo el régimen del capital, la jornada de trabajo podría haberse reducido en proporción al aumento de la productividad. Por cierto, factores demográficos -crecimiento poblacional, transición etaria- y la pobreza estructural de décadas, absorben el efecto de una productividad acrecentada pero no completamente como para justificar una intensificación del trabajo y la mantención de un estado de escasez que nos amenaza diariamente. No, no; la clave está en la tiranía del capital que no solo reina en las esferas de la producción y la circulación de mercancías, si no, como ya se ha dicho, también en la esfera del consumo ocupándose de la multiplicación de las necesidades con arreglo a sus fines, que no son, precisamente, los fines de una humanidad emancipada.

Llegado a este punto, podemos entonces relacionar las luchas sociales que toman forma en los movimientos sociales cuya estética evoca actores como los ciudadanos, consumidores, mujeres, jóvenes, etc., cuyos contenidos giran en torno a la democracia, los derechos individuales, el medio ambiente, los derechos reproductivos, etc., con la idea de la centralidad del trabajo.

En efecto, al caracterizar el capitalismo actual como “una dictadura de las necesidades”, caemos de bruces nuevamente en la dimensión de la producción y del trabajo, pues: ¿Qué si no significa emanciparse de tal dictadura? Simplemente reclamar soberanía respecto de las necesidades, es decir, de los fines de la producción y por tanto de la distribución de las capacidades productivas humanas, las capacidades colectivas de trabajo, del trabajo social. En simple: arrebatarle esas dimensiones de decisión al capital, significaría construir un orden social en que los propios productores – los trabajadores- fueran capaces de responder a las interrogantes económicas que nos enseñaron en la escuela cuando niños: qué, para quién y cómo producir. Claramente lo anterior significa cruzar el umbral de la libertad formal y entrar directamente al terreno de la libertad sustantiva; no se trata del citoyen que reclama derechos políticos civiles en la esfera de lo político, sino del sujeto colectivo radical, que quiere extender tales derechos a las profundidades de la vida misma, que politiza la existencia social al hacer del propio modo de vida un campo de batalla por el ejercicio de la soberanía.

Con todo no queremos decir que la problemática social y cultural que han reivindicado los movimientos sociales, sea reducible a la centralidad del trabajo. Ello no es posible y ni tiene sentido político plantearlo. Pero si decir que la izquierda tradicional y el sindicalismo clásico, impedidos de superar los límites de una visión fetichizada del trabajo y salario, no han podido establecer un diálogo estratégico con tales movimientos que permita potenciar sus luchas y unificar fuerzas en pos de una alternativa emancipadora. La izquierda y sindicalismo tradicionales han quedado atrapados en un imaginario que se resiste a ahondar en la complejidad del capitalismo actual. La primera, reduce las luchas de los ciudadanos a los límites de la democracia representativa sin siquiera recoger el legado teórico de una crítica radical al Estado, o peor aún, de las experiencias estatalistas de inspiración socialista que ella defendió; el segundo, limitando sus luchas a mejoras salariales y beneficios monetarios sin atreverse a criticar el contenido social del salario que, a fin de cuentas, es definido por el capital -alimento basura, vivienda basura (cuando la hay), ambiente basura, educación basura, salud basura, transporte basura, cultura basura, etc.- al manipular las necesidades y sus satisfactores. No estaría de más que nos preguntásemos si tiene sentido alguno seguir endosando nuestra soberanía a los profesionales de la política que, es archisabido, terminan subordinando los fines colectivos a sus intereses propios, o también, si lo que queremos es mas salario y más ingreso para seguir consumiendo basura y horadando las bases naturales de nuestra propia vida.

Una fuerza más abierta puede entonces relacionar directamente gran parte de las reivindicaciones de los movimientos sociales y ciudadanos con las de los trabajadores; y no para subordinarlas o postergarlas para un incierto futuro posterior a la construcción de la nueva sociedad. No, no. Si, como hemos mostrado, se trata en el fondo de una misma reivindicación, lo correcto es contribuir a radicalizarlas, llevarlas al campo de la emancipación, al campo de la lucha por la libertad sustantiva que implica luchar por hacernos del control de nuestras necesidades y construir los arreglos sociales que permiten definirlas, jerarquizarlas y satisfacerlas de acuerdo a los fines de los propios productores, o lo que es lo mismo, distribuir y asignar el trabajo social y el tiempo libre, de acuerdo a los fines de los propios trabajadores. Y recíprocamente, aprovechar y potenciar las formas democráticas de acción de tales movimientos; prácticas y métodos organizativos que -en apariencia pre políticas- anuncian la política del futuro.

Así, la centralidad del trabajo, al partir del elemental hecho de la existencia de seres vivientes cuyo imperativo es su reproducción y por ello compelidos a producir las condiciones materiales y simbólicas de su existencia, lo que se releva es un acto eminentemente práctico: el trabajo; una praxis constitutiva que, por más que sus formas hayan cambiado en la época del capitalismo actual, sigue siendo un campo de batalla entre el modo de vida del capital y un modo de vida emancipado de su tutela.

lunes, 22 de agosto de 2011

EN EL MARCO DEL PARO NACIONAL: FORO DEBATE "EXPERIENCIAS DE ORGANIZACIÓN Y LUCHA POPULAR EN LA ZONA"

0 comentarios
 
En el marco del Paro Nacional, todos/as invitados/as a participar del Foro Debate de organización y lucha popular en la zona. ¡A construir la Organización del Pueblo!
Nos vemos !

domingo, 21 de agosto de 2011

COMUNICADO PÚBLICO CONTRA LAS ANTENAS DE TELEFONÍA

0 comentarios
 
Comunicado distribuido hoy en la marcha contras la antenas de telefonía en la Población Zañartu, Chillán.

¡Queremos vivir en nuestro Chillán con las antenas en otro lugar!

Las antenas de emisión de señales móviles, como las de Telefonía Celular, son una agresión a derechos humanos esenciales, el derecho a la protección de la salud, vivir en un medio ambiente libre de contaminación, además de afectar la propiedad de los vecinos cercanos a dichas instalaciones. Nadie quiere vivir al lado de una estructura soportante y sus antenas. 

Los dueños de las gigantescas empresas de comunicaciones, conocidas en sus marcas VTR, CLARO, ENTEL, MOVISTAR y otras, son las responsables del bosque de estructuras que invaden nuestras poblaciones. Cada mañana amanece otra antena al lado de nuestras viviendas, muchas veces pisoteando la escasa legalidad existente, cooptando el interés de vecinos con generosos contratos, indiferentes al daño que pueden provocar a nuestra salud, bienestar y expectativas de vida.
Queremos las antenas en otro lugar, no dentro de nuestras poblaciones, al menos a 300 metros de centros de salud, educacionales o similares, en lugares preestablecidos con participación ciudadana directa, en instalaciones multipropósitos, fiscalizadas y adaptadas al mayor respeto de la vida y medio ambiente.

Queremos que exista una reglamentación existente y acorde a los adelantos tecnológicos, con instituciones fiscalizadoras que respondan al escrutinio ciudadano, con sanciones oportunas y contundentes, con información pública permanente.

No queremos otra antena en nuestros hogares, y la que están deben mudarse.
NO A LAS ANTENAS, SÍ A LA VIDA

ÚNETE - APOYA - DIVULGA





viernes, 19 de agosto de 2011

Todos al Carnaval Cultural el 28 en la LCM

0 comentarios
 

COMUNICADO PÚBLICO
¡TODOS AL CARNAVAL CULTURAL EN LA POBLACIÓN LUIS CRUZ MARTÍNEZ
POR LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS/AS DE CHILE Y EL MUNDO!
Agosto 2011

               “Mientras 3 de los casi 40 estudiantes chilenos que se encuentran en huelga de hambre en el contexto de la movilización estudiantil por la Educación fueron hospitalizados por descompensación de la salud, mientras más de 29 mil niños mueren de hambre a diario en Somalia por Hambruna,  mientras 191 niños Palestinos fueron asesinados entre 2008-2009 en la franja de Gaza, mientras 1 de cada 7 personas abusadas sexualmente reportadas a organismos son niños/as, mientras más de 107 mil niños/as ejerzan el trabajo infantil en Chile, mientras en nuestro País más del 25% de las familias ejerce violencia grave contra los niños/as y adolescentes, mientras en nuestra Región del Bío Bío exista más de 10% de cesantía,  mientras el posnatal no sea equitativo para ambos padres, mientras más del 20% de los adolescentes chilenos consumen estupefacientes, mientras exista la explotación de unos pocos sobre millones…El Pueblo buscará sus propios mecanismos para construir un mundo más lindo y justo para sus hijos, porque de la alegría de ellos se nutre el seno popular”.

            Las organizaciones sociales y territoriales de la Población Luis Cruz Martínez, en conjunto con estudiantes de la Universidad del Bío Bío, Universidad de Concepción y Establecimientos Escolares del barrio invitan a los/as vecinos/as del sector y de la comuna a participar este domingo 28 de agosto a las 15.00 hrs del “Carnaval Cultural por los derechos de los/as niños/as y jóvenes” que se llevará a cabo en nuestra población, comenzando el recorrido en el parque Ecológico ubicado en Calle Lord Cochrane, pasando por calle Antártica Chilena, posteriormente calle Simón Bolívar y culminando con un compartir en la sede vecinal de la Junta de Vecinos 20-A, ubicada en calleAntártica Chilena #1505.
            El objetivo del Carnaval es dar a conocer a la comunidad en general los derechos de los/as niños/as y jóvenes, así como posibilitar el contacto y la participación de las familias de la población en un espacio de vinculación comunitaria y reconocimiento mutuo.
            La situación de la Infancia y Adolescencia en el País y el Mundo exige a las organizaciones que están insertas en el mundo popular  tomar medidas para reivindicar y ejercer derechos esenciales de ellos. No sólo en el plano del respeto de los derechos consagrados en la Convención de los derechos de los niños/as realizada en 1989, sino más bien establecer mecanismos comunitarios que posibiliten la realización integral de ellos y sus familias, acogiendo a la Infancia y Adolescencia como actores de importancia en el fortalecimiento de las organizaciones poblacionales y la reconstrucción de tejido social.
            De esta manera, desde los barrios chilenos se debe buscar reivindicar y establecer espacios de ejercicio de los derechos de los niños/as, tomando en consideración que éstos entran en contradicción con los abusos de un sistema económico que socava y pervierte profundamente a millones de personas en el mundo, desde la explotación de una clase social sobre otra. En una sociedad dividida claramente en éstas, la realización integral y humana de los niños/as y adolescentes es imposible. Sólo la organización puede ir dotando de sentido la vida y descascarando el ropaje de dominación que cubre a una inmensa mayoría de personas en el País y el Mundo.
            Por último, reiteramos el llamado a que los/as niños/as y sus familias se plieguen a la actividad del 28 de agosto, solicitando que asistan a la jornada con disfraces y coloridos para alegrar la tarde

Convoca:
Concejo Luis Cruz Martínez

Organizaciones firmantes:
Junta de Vecinos 20-A
Junta de Vecinos 20-B
Junta de Vecinos Infantil “Nuevos Vientos”
Junta de Vecinos Infantil “Por un Futuro Mejor”
Club de Adultos Mayores “Antártica Chilena”
Grupo Juvenil “Puños al viento”
Batucada “Tatoobac”
Agrupación “Por Nuestros Hijos”

Sitios visitados y de referencia.

Prensa Latina (2011) En preocupante estado de salud tres estudiantes chilenos en ayuno http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=315793&Itemid=1

Diario El Mundo. Es (2011) La Audiencia archiva una denuncia  http://www.elmundo.es/elmundo/2011/01/29/espana/1296298484.html


Gobierno de Chile (2010) No al Trabajo Infantil http://www.gob.cl/informa/2010/06/10/%C2%A1no-al-trabajo-infantil.htm