domingo, 29 de diciembre de 2013

TARANTINO Y LA SALMONICULTURA CHILENA Por Héctor Kol

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TARANTINO Y LA SALMONICULTURA CHILENA


Por Héctor Kol
Sinrepresassinsalmoneras.blogspot.com
Patagonia Chilena, Diciembre de 2013.

(Dedicado a todos los que luchan y emprenden, en otras latitudes,
 nuevas batallas en defensa de la Tierra y el Mar)

Quentin Tarantino, el extraordinario Director de Cine creador de “Pulp Fiction”, “Los Perros de la Calle” y la saga “Kill Bill”, entre otras, ha hecho de la violencia un arte. En sus filmes, nadie es el bueno o el malo y la violencia se presenta sin posibilidades de hacer un juicio de valor respecto de ella. TODOS sus personajes son violentos.

A pesar de que el común denominador de sus creaciones es la violencia, sus películas no son una ridícula carnicería como “Martes 13”o “Pesadilla”, donde sólo falta que las protagonice Iván Fuentes (o que la banda musical sea de Arjona) para hacerlas definitivamente vomitivas.

Por el contrario, Tarantino ubica, en medio de las matanzas, las historias personales de cada uno de sus asesinos y hasta de las armas que ocupan, como la espada deseada por todos en la saga Kill Bill.

Así, en los Films de Tarantino se han definido personajes característicos del mundo violento ligado a las mafias, asaltos a bancos y proxenetas, donde la policía es apenas un juguete a disposición de cualquiera de sus sicópatas y la Ley no se menciona siquiera.

El “Killer”: Ninguna mafia que se respete (especialmente, aquella que muestra Tarantino) carece de un “killer”, de un “verdugo” que sin remilgos liquida a quienes sus jefes han designado para morir, extremadamente fiel y extremadamente imbécil como para morir acribillado por las balas de su ametralladora olvidada en una mesa, mientras usa el baño.  El “killer”, como Travolta en Pulp Fiction, ni siquiera es capaz de seducir a la esposa de su jefe, aunque este se la haya servido en bandeja. Es un perro fiel armado, sin capacidad de discernimiento, al que lo le pagan para pensar sino para obedecer.

El “Cleanner”: Por lejos, mi personaje predilecto. De bajo perfil y rara vez con más de unos minutos en pantalla, el “cleanner”, el limpiador, es quien se hace cargo de la sangre, tripas y restos de masa encefálica que deja el “killer” cuando  hace su trabajo y no tiene a mano un arma de fuego, recurriendo a puñales, hachas y espadas para cumplir la sentencia.

Luego de la verdadera “maquila” a que somete el “killer” a sus víctimas, el “cleanner” aparece con sus bidones de ácido, sus esponjas, sus desinfectantes y soluciones de pH balanceado para borrar todo rastro de sangre, disolver lo que queda del cadáver y dejar la escena del crimen tan impecable como su tenida de traje y corbata.

El “cleanner” no se salpica de sangre, no se quema con sus ácidos ni mancha su tenida con el hipoclorito de sodio conque sella su trabajo y se retira a la espera de una nueva solicitud de sus eficientes servicios: borrar las huellas de un crimen.

El “Undertaker”: Menos entrañable para mí es el “undertaker”, el “sepulturero” que hace desaparecer cualquier cadáver disponible y cualquiera sea el estado en que este se encuentre. Es un personaje siniestro, de limitada capacidad mental y que es capaz de enterrar en el mismo hoyo a más de 10 cadáveres.

El “undertaker” se provee de un serrucho o machete para descuartizar el cadáver de turno, meterlo en una maleta y llevárselo camino a mejor vida, sin que gotee materia orgánica alguna y, por sobre todo, guardando el secreto. El “undertaker” es la etapa final de cualquier crimen en un film de Tarantino, el que sella el éxito de lo encargado por los jefes de las mafias.

En estos tres personajes, el killer, el cleanner y el undertaker se encuentra lo esencial para el éxito de una mafia respetable: la fe en lo ordenado por sus Jefes, la confianza en que el crimen cometido, borrado y sepultado es en pro del bien común, bueno para el país y sobretodo, bueno para la “familia”…

En la Industria Salmonera Chilena también se pueden identificar personajes equivalentes a los creados por Tarantino, aunque la Academia no lo crea…



Con menos glamour que los personajes del cineasta (mal que mal, el killer  Travolta  ganó un concurso de baile antes de morir asesinado con su propia arma) en la Industria se encuentran varios equivalentes al killer.

Cualquiera de los Jefes de Centro que se negaron a retirar de las balsas-jaulas a los trabajadores que posteriormente murieron ahogados por los desprendimientos de tierra en el Fiordo Aysén, durante el terremoto del año 2007, puede protagonizar al “killer”. Sólo habría que enseñarles a bailar como los trabajadores del ya clásico clip “Yo sólo quiero ser de Marine Harvest”.

El guardia de seguridad de INVERTEC, que recientemente le disparó con un rifle a una Huilliche en el Estero Compu, Comuna de Quellón, porque lo grababa mientras se entretenía haciendo blanco con las aves del lugar cercano a un centro salmonero, también reúne méritos. Como todo “killer”, anda suelto y hasta su nombre se desconoce y la empresa ya aclaró que el arma no le pertenece, eximiéndose de responsabilidad. A fin de cuentas, INVERTEC es de la Familia Montanari Mazzarelli y en torno a la salmonicultura chilena, la Justicia es tan inexistente como en las películas de Tarantino…

“Killer” puede ser el operario que le ordena a los buzos del centro salmonero sumergirse a 40 metros de profundidad a sabiendas de que el máximo es 22 metros, o el Jefe que le encarga las tareas más pesadas a las mujeres embarazadas dentro de las plantas de proceso, para obligarlas a renunciar. El Prevencionista de Riesgos, que concluye que la tendinitis se produce porque los trabajadores pican leña demasiado verde en sus casas, es demasiado imbécil como para calificar para “killer”, aunque haya estudiado para eso en INACAP o AIEP…

Cualquiera de ellos puede ser un “killer”: hacen lo que se les ordena sin importar por qué ni a quién deben liquidar. Nada personal… sólo son negocios…

César Barros se mostró en la Industria Salmonera como el “cleanner” de la década, sino del siglo XX y XXI juntos. Es la fiel encarnación de mi personaje predilecto de Tarantino, que hizo lo posible por meterme a la cárcel en el montaje del incendio de  la agencia publicitaria Salmon-Chile, en el año 2009, en una maniobra destinada a “limpiar” la imagen de una Industria que permanece en ruinas…

Los 8 del Salmón éramos a prueba de Fiscales, César….

Barros llegó a la testera de la agencia publicitaria apenas DÍAS antes de que se destapara la plaga de piojos que afecta, aún, a la Industria salmonera. Ante una crisis inminente, que sólo meses después se materializaría en la crisis del virus ISA, Barros llegó a limpiar la escena del crimen: los cientos de toneladas de antibióticos, los millones de litros de desinfectantes y pesticidas, los 4 mil millones de dólares que le adeudaban a la Banca Privada (y que pagamos con la privatización del mar apoyada por los “compañeros” Fidel Espinoza y Escalona) los miles de salmones muertos sumergidos en el mar o enterrados en los vertederos clandestinos, todo ello era por el bien del país, para evitar que volviéramos “a la edad de piedra”, mantener la clientela del casino DREAM’s de Castro y llenar de plasmas a Calbuco y Achao…

El “cleanner” chileno por excelencia, ACUSÓ AL ESTADO DE NO FISCALIZAR ADECUADAMENTE a la Industria salmonera para evitar todos los desastres que la Industria causaba. Es decir, el culpable no era el que disparaba, sino el que no le “hacía el quite” a las balas… Simplemente, un sofista prodigioso…

Terminada su tarea, pagadas las deudas con el mar austral privatizado y dividido en Barrios Salmoneros “geométricamente armónicos”, con nuevos reglamentos sanitarios y ambientales tan inútiles y arbitrarios como los de antes de su llegada y dejando a SERNAPESCA en la misma condición del árbitro sin pito (sin lanchas para realizar sus fiscalizaciones) y a SUBPESCA con funcionarios expertos en planillas EXCEL… y punto, Barros se retiró a una nueva misión: la de limpiar LA POLAR, donde quien debía 10 mil terminó debiendo 100 mil y además tenía que dar las gracias…
Cuando Barros arribó a Santiago, ni una escama llevaba en sus ropas, ni una bacteria del BKD ni un virus del IPN pasaron por su torrente sanguíneo… Se retiró impecable de Salmon-Chile para ir a cumplir sus nuevas funciones en nombre del bien común…

Para la Capital de la República, ahora sin mar austral y prontamente sin borde costero, el “cleanner” llevó sus bines para mortalidades, sus cuchillos para cortar agallas y sus bidones con VIRKON-S para que no queden rastros de la estafa cometida (otra más) en la empresa más “exitosa” del retail nacional….

Y así como Barros es el “cleanner” ideal, la Industria se ha provisto de un “undertaker” también de lujo : Felipe Sandoval, experto en hacer desaparecer las víctimas cuya vida ha finalizado tras sentencia firmada por la Mano Invisible del Mercado.

Sandoval hizo desaparecer a la Minería del Carbón en Lota cuando actuó ungido como Presidente de la CORFO durante el Gobierno de Frei Ruiz-Tagle. Inundó las minas y piques y sepultó con ello una cultura y una fuente energética. Total, las termoeléctricas a carbón tenían ya a Colombia como proveedor asegurado, con un carbón de mejor calidad (¿?) más competitivo (¿¿??) y con menos dirigentes sindicales Comunistas (¡¡¡!!!!!)

Así, el “undertaker” ayudó a los mineros a descubrir su vocación por la peluquería y la artesanía, otros se transformaron en taxistas, pastores evangélicos o candidatos a diputado por la misma Concertación que los hizo desaparecer y las minas sobrevivientes se transformaron en cultivos de hongos o rutas turísticas.

De la minería del carbón en el Golfo de Arauco, del espíritu combativo de los mineros de Lota, no quedó ni un rastro. El “undertaker” no dejó huellas y no hay estudiante secundario alguno  capaz de entender hoy lo que relata Baldomero Lillo en “Subterra”, especialmente si el estudiante es dirigente de la CONES.

Aprovechando que el personaje de marras tenía claro que los peces vivían en el agua y que el agua era líquida, sólida o gaseosa, la Familia Mercado movió a su “sepulturero” a la Subsecretaría de Pesca durante el Gobierno de Lagos y desde allí explicaba la crisis pesquera en los términos más insólitos, propios de quien asumía el cargo con tal derroche de conocimientos.

Para el “undertaker”, los pescados faltaban en las caletas porque los pescadores comían más[1] y la pesca de arrastre era un mito. Para el nuevo Jacques Cousteau-chilensis, las jibias eran más depredadoras que toda la SONAPESCA junta y merluzas, jureles, caballas y congrios habían sido electrocutados por la Corriente del Niño…

Bajo su administración, la Subsecretaría con las mejores secretarias de la Administración Pública, se convirtió en un organismo experto en  repartir cuotas de agua a la  pesca artesanal sobreviviente, después de sesudos estudios hidro-acústicos realizados en el Mar Muerto…

También bajo su administración, se consagró la Ley “corta” de Pesca, que entregó los peces a las “familias” que financian a la Democracia Cristiana y a la ex Diputada Isasi, en los 10 años previos a la llegada de Longueira al Ministerio de Economía. Y en esa sola década, dos tercios de la biomasa pesquera del país desaparecieron y con ella, la pesca artesanal…

Los dirigentes de la Pesca Artesanal se reconvirtieron al Turismo y varios se acordaron que eran Huilliche,  convirtiéndose en Longkos, Werkenes, Werkenes-mormones y Machis y hasta Pedro Cayuqueo se acordó de ellos. En definitiva, gracias al “undertaker”, se produjo la Colonización Huilliche de la Región de Los Lagos.

Y así, a punta de reconversiones y Colonizaciones, el “undertaker” se deshizo de otro “cacho” en el país soñado por Milton Friedman, Margaret Tatcher, Chuck Norris y Misael Ruiz…

Con tamaña experticia, el “undertaker” tenía que llegar a la Industria salmonera.
Una vez revelada la crisis del virus ISA en la piojenta industria, el sepulturero de dos culturas se hizo cargo de las Mesas de Trabajo que trataron de salvarla, investido ahora como “Zar de la Salmonicultura”… Jamás como “Soviets” de la salmonicultura… Sus tiempos de “chascón con sobredosis” de la DC también los había sepultado…

Como “Zar”, impulsó una nueva desaparición: la de la soberanía nacional en las aguas interiores australes. El Mar de la Patagonia chilena dejó de ser un patrimonio de todos los chilenos y ahora cada concesión acuícola pasó a ser un valor de cambio, un bien hipotecable ante la Banca Privada… Así pagaron temporalmente sus deudas las exitosas productoras de Caligus y SRS: con nuestro mar y nuestro futuro esplendor…

Y sin que le temblara la mano ni la pera, ensalzando al CONFLICTO DE INTERESES como impronta propia de la Economía chilena, el “undertaker” se anotó en AQUACHILE, que dice ser la tercera productora mundial de salmón y trucha a pesar de que tiene decenas de sus centros asolados por piojos, bacterias y virus a los que sus peces serían inmunes.

Lo que sí es comprobable es que AQUACHILE es la número uno, número uno, número uno en infracciones a las normas sanitarias y ambientales que el mismo “undertaker” escribiera cuando hacía méritos para llegar a la Industria. Y estando ya allí, en AQUACHILE, generó las condiciones para que tan prestigiosa empresa SE RETIRARA de Salmon-Chile, la misma que HOY lo recibe como su Presidente,  en otro fenómeno social y esquizoide que sólo es posible en el único país  subdesarrollado que integra la OCDE, a pesar del Colegio de Profesores que tiene…

En esta nueva misión, seguramente el “undertaker” criollo hará desaparecer el cadáver de una Industria que hace rato ya murió y que sólo es una actividad de especulación financiera que flota miserablemente en las aguas interiores del mar austral. De lo que se trataría es de no dejar huellas para que los criminales queden impunes, haciendo desaparecer las planillas EXCEL de SUBPESCA y los Formularios Electrónicos con que “fiscalizaba” SERNAPESCA.

Probablemente, también, sea un acto de alineamiento con el nuevo gobierno, que de “nuevo” tiene tanto como de “mayoría” y que es el mismo que Privatizó el Mar Austral, del que saldrán nuevos fondos para las bolsas plásticas y las palas que se necesitarán para esta sepultura.

Pero aún así, y sólo por esta vez, si su tarea es no dejar huellas del piojento cadáver, le deseamos al “undertaker” el más rápido y certero de los éxitos y le recomendamos los sedimentos anaeróbicos y putrefactos del Estuario del Reloncaví para cavar la tumba… Al menos en la despedida, que reciban una sopa de su propio chocolate los que hicieron del Mar Austral una cloaca.

Y quizás si una vez hecho desaparecer “el bulto”, llegue Tarantino en persona a Chile para escribir otro guión que nos fascine, teniendo como localidad a lo que quede de este país que tenía vista al mar.

Capaz que acá, en esta sociedad de mercado, encuentre nuevos personajes para su extraordinaria filmografía que tanto ha inspirado a la Salmonicultura chilena.


Héctor Kol
Patagonia Chilena Sin Represas… Sin Salmoneras,
Diciembre de 2013

lunes, 23 de diciembre de 2013

En Santiago: 10 y 11 de enero 2014: 1ras Jornadas de Debate Popular.

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Prm_JDPopular
El nuevo período político abierto en Chile y que hoy parece plasmarse en una remozada alianza destinada a administrar las debilidades de la institucionalidad política, obliga a las franjas anticapitalistas a impulsar el debate sobre las posibilidades de convergencia en torno a un proyecto emancipador. Las obliga porque un objetivo obvio de dicha alianza será disipar el ímpetu de las luchas sociales y domesticar su espíritu independiente, así como aislar a las franjas mas rupturistas. Unificar voluntades, talentos y fuerzas para las luchas que se avecinan, son un imperativo para las organizaciones populares y de trabajadores que se empeñan en construir una alternativa al modo de vida capitalista.

Los centros de estudios e investigación convocantes, coordinando esfuerzos y recursos, han decidido contribuir a este imperativo llamando a inaugurar las Primeras Jornadas de Debate Popular, destinadas este año al debate sobre los Desafíos y perspectivas de la construcción político-social en el nuevo período político.
Invitamos a las organizaciones político-sociales y a los militantes de las diferentes iniciativas de construcción popular y de trabajadores, a participar activa y fraternalmente en los diferentes debates y presentaciones. La política del Pueblo debe ser elaborada por el propio Pueblo y expresar así sus intereses y capacidades. Hay que abrir y multiplicar espacios que recuperen la política y el poder para los trabajadores y sectores populares. Estas Jornadas pretenden contribuir a dicha recuperación necesaria y urgente.

Grupo de Estudios Marxistas, GEM.
Estudios Nueva Economía, ENE.
Grupo de Estudios Ciencias Sociales y Política, ECSyP.
Plataforma Nexos.

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PROGRAMA DE LAS JORNADAS

VIERNES 10 DE ENERO:

18:30-19 hrs: Recepción y registro de participantes.

19-19:20 hrs: Acto de apertura: El alba de la emancipación, presentación de danza latinoamericana.

19:20-21:30 hrs: 1er panel: La izquierda en el escenario post electoral 2013: Evaluación del período y propuestas tácticas:

- Iván Carrasco, Partido Igualdad.
- Víctor Orellana, Fundación Nodo XXI.
- Hernán González, Corriente Libertaria.
- Claudio Pérez, Movimiento Popular Guachuneit.
- Guillermo Rodríguez, Comunidad Militante.

21:30-22 hrs: Actividad de confraternización, vino Fraterno.


SÁBADO 11 DE ENERO:

10:30-13 hrs: 2o panel: Revisión del estado de la construcción social-sectorial de poder popular (I): Trabajadores y estudiantes post elecciones 2013:

- Eloísa González, ACES.
- Luna Rojas, UNE.
- José Agurto, Unión Portuaria del Bío-Bío.
- Ana Orrego, Federación Sindicatos Educación Superior Privada "Livia Videla".
- Jorge Peña, SITECO.

13-15 hrs: Almuerzo Colectivo

15-17:30 hrs: 3er panel: Revisión del estado de la construcción social-sectorial de poder popular (II): Las organizaciones político-sociales post elecciones 2013:

- Juan Reinoso, Todos Somos Asamblea.
- Ciro Ibañez, Mesa Regional de Salud de Concepción.
- Representante Pueblo Mapuche.
- Osvaldo Molina, Movimiento Pobladores Sur.
- Consuelo Solís, Asamblea de Mujeres Revolucionarias.

17:30-18 hrs: Receso.

18-19:30 hrs: Asamblea popular de discusión: Perspectivas y desafíos estratégicos de la lucha por el socialismo en Chile.
Presentaciones breves:

- Capitalismo, Patriarcado y Emancipación. Colectiva Feminista de Valparaíso.

- Trabajo y Clase Trabajadora. Plataforma Nexos.

-Estado y política, GEM

- La Nueva Economía. ENE

19:30-20 hrs: Acto de cierre: Discurso final y presentación artística.

20 hrs: Actividad político-cultural.

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Lugar: Liceo Fermín Vivaceta, Riquelme 853 (Metro Santa Ana).

Información e inscripciones (se requiere inscripción previa):

Organizan:
Grupo de Estudios Marxistas, GEM.
Estudios Nueva Economía, ENE.
Grupo de Estudios Ciencias Sociales y Política, ECSyP.
Plataforma Nexos.

Patrocinan:
Editorial Quimantú.
El Irreverente.
Punto Final.

lunes, 9 de diciembre de 2013

El ciudadanismo como proyecto histórico: El proyecto bacheletista como la estabilización de la relación entre la sociedad política-sociedad civil y la sustentación de la fase expansiva neoliberal

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El ciudadanismo como proyecto histórico:
El proyecto bacheletista como la estabilización de la relación entre la sociedad política-sociedad civil y la sustentación de la fase expansiva neoliberal

Por José Matamala Pizarro
Chillán, diciembre de 2013
La situación de la sociedad política en el actual estado de las cosas en Chile supone una preocupación asfixiante para los grupos políticos y de presión que conforman el bloque en el poder, así como para los grupos sociales y políticos emergentes que cuentan con una perspectiva transformadora y una apuesta táctica al interior de la sociedad política.
Si se considera como orientación práctica el ámbito de la participación electoral para comprender la preocupación proveniente desde ambos polos, los grupos políticos tienen a contrapelo la disminución de la participación en los comicios electorales, acentuada o evidenciada con mayor fuerza desde que el voto es voluntario a partir de las elecciones municipales del año 2012. Aquello ha planteado la revisión de las variables que han influido en la baja participación electoral, las cuales patentizan las diferencias estructurales inter-clases a la hora de acudir al “ritual” cívico. Desde esta sentencia, la merma en la participación pareciera ser que se restringe a una cuestión de composición de la estructura social -“Los ricos votan más que los pobres”- que se puede deber a una serie de variables que se entrecruzan: nivel de ingresos, nivel educativo, propensión al asistencialismo, ubicación espacial y geográfica, edad, género, entre otras. Esta óptica comprensiva, que utiliza aquella conclusión atractiva de tipo reduccionista, se ceñiría a cuestiones objetivas que se compenetran con el patrón de acumulación capitalista neoliberal, es decir, a condicionantes estructurales del modo de producción hegemónico en la formación económico-social chilena.
Pese a que los factores estructurales se correlacionan positivamente con la disminución de la participación electoral, no son excluyentes en cuanto a la determinación del fenómeno en cuestión. Tal argumentación se debe comprender desde dos planos. El primer plano trae a colación la “rama madre” desde donde se desprende la astilla de la crisis de participación electoral. La “rama madre” se constituye no desde una crisis del patrón de acumulación neoliberal, sino más bien desde una modalidad de reacomodo del trazado de dominación provocado por un nuevo ciclo expansivo de la economía neoliberal. Esta clarificación es determinante puesto que la lectura de la crisis de participación electoral no está sustentada en una crisis económica y/o orgánica, sino más bien en una esfera de crecimiento y ajuste de la economía nacional a los vaivenes, impasses y tensiones acordes a su carácter dependiente y difuso en el plano del circuito económico transnacional. Por lo tanto, se puede concluir que la “rama madre” no está en desflorecimiento, sino todo lo contrario. Se está poniendo a tono para evitar los pesares experimentados durante la crisis de la burbuja financiera (inmobiliaria) norteamericana del año 2008, crisis que sin duda trajo aprendizajes en el seno de los adalides capitalistas locales. Tomaron en consideración la siguiente advertencia “Si hubiesen restringido la política fiscal más en los momentos en que el capital estaba ingresando a sus mercados, ahora podrían flexibilizarla más. Pero sucedió que se hicieron la cama, y ahora van a tener que dormir en ella” (Eichengreen, 2013). Es decir, recordaron la vieja máxima de que el capitalismo es la indisoluble fórmula de Mercado más Estado, por lo que un desequilibrio en la sociedad política[1], esto es, en la formación social concreta de la sociedad chilena representada por el republicanismo político, puede complicar el mecanismo lógico de la fase económica de ajuste a la expansión capitalista nacional y transnacional.
Sin duda el gobierno de Piñera ha significado para algunos empresarios un deterioro en su imagen pública y en su capacidad para sostener el campo de dominación en la sociedad civil. Lo anterior se puede observar en la siguiente declaración:
“El Gobierno no ha hablado bien de los empresarios, y eso es conocido y malo. No puede ser que critiquen a los empresarios, que son la base del país (…) no puede ser que un Gobierno desprestigie a los empresarios para no identificarse con ellos, es un error muy grande porque este gobierno era de los empresarios. Es ingrato (…) Cuando fuimos a poner el voto, votamos por este gobierno" (Paulmann, 2013)
La enunciación de Horst Paulmann clarifica el pesimismo y la pérdida de confianza en el gobierno de la Alianza por Chile, conceptualizando a aquella coalición como una “traidora” en la misión de sustentación y realización de sus intereses gremiales y políticos como clase. Por lo tanto, el gobierno de Piñera ha significado para los grupos de presión y políticos empresariales una debilitación de la gobernabilidad en la sociedad política lo que patentiza un riesgo en la fase de ajuste del crecimiento neoliberal criollo, esto es, un desequilibrio en la fórmula del capitalismo, en donde el Mercado operaría sin grandes fluctuaciones, mientras que el Estado y su gobierno se aprecian enquistados en una crisis de legitimación de la sociedad política que arrastra una crisis de participación electoral. Es en esta realidad sistémica donde surge el segundo plano explicativo de la crisis de participación electoral. La lógica indica que la “rama madre” de la crisis de participación plantea una dicotomía entre la fórmula Mercado + Estado (M+E), reluciendo una merma en el funcionamiento de la sociedad política. Lo que queda explicar en el segundo plano es la siguiente pregunta ¿Cuáles son las expresiones político-sociales de la “rama madre” en la crisis de participación electoral? Esta interrogante puede ser abordada desde tres focos diferentes.
El primero radica en una óptica relativista de la relación M+E. Este enfoque plantea una serie de factores que minimizan la disyuntiva, señalando que el Mercado por sí solo resolverá las complicaciones emergentes en la sociedad política. Esta creencia tiene su base en dos niveles: El primer nivel estipula que una parte del bloque en el poder, sobre todo los grupos de presión empresariales y gremiales, considera que el poder político no radica completamente en el Estado, gobierno y/o parlamento, sino más bien éste se difunde y se concretiza en sus propias redes de influencia y coordinación. Una suerte de poder paralelo que incide significativamente en el poder formal enraizado en la sociedad política. El segundo nivel se apoya en la ideología neoliberal más asidua y extrema respecto a la constitución de los sujetos. Para el enfoque relativista el sujeto es un inoportuno, un inubicable, un indecible. Es un re-actor que orienta sus acciones hacia el ciclo del trabajo, el mercado y el consumo-deuda (Un ideal del yo con claras influencias post-fordistas), por tanto, es un sujeto pasivo en lo político, activo en el consumo-endeudamiento, hedonista y despolitizado.
El segundo foco se corresponde con una visión funcionalista de la operatividad de la relación M+E, lo que generaría la creencia en el seno del bloque en el poder de que la crisis de la sociedad política se resolverá por un ajuste a la interna de las problemáticas en el seno de la sociedad política. Es en este foco donde se podría situar tempranamente la matriz arquitectónica del ciudadanismo político como alternativa de viabilidad histórica para la superación de la disyuntiva. La lógica funcionalista[2] se focaliza en dos términos: el orden societal armónico y la búsqueda del consenso. De esta manera, la apuesta de otra parte dentro del bloque en el poder se funde en la búsqueda de reconfiguración del funcionamiento estatal y gubernamental desde una óptica del cuidado del orden societal armónico, esto es, de la formación social republicana ad hoc a los intereses de las clases dominantes. Aquella pretensión, que se configura como una posibilidad histórica de superación de la disyuntiva en la relación M+E, se examina a través de la utilización de los métodos de gestión social del riesgo[3]. El consenso aparece aquí como imperativo categórico[4], puesto que éste permitiría la clausura y sutura de las fisuras que se han visualizado en el andamiaje de la sociedad política. Una de ellas es el eslabón dúctil de la crisis en la participación electoral.
Por último, el tercer foco radica en una visión rupturista democrática proveniente desde algunos sectores de la sociedad civil dirigidos hacia la sociedad política. Esta consideración, interesante desde un punto de vista táctico, comprende una máxima indisoluble: Que la acción de ruptura de la sociedad política se debe acompañar por un incremento cuantitativo y cualitativo de la capacidad de incidencia de la sociedad civil en tanto actor emergente, hasta el punto que la sociedad civil desborde y fisure el orden societal y el consenso (empate catastrófico) en el seno de la sociedad política. De esta manera, a diferencia de la óptica relativista, el sujeto se plantea como un actor que emerge y que es capaz de manejar un proyecto que entra en disputa, por lo menos a nivel discursivo, con la lógica hegemónica del modo de vida dominante en la formación económico-social chilena. Pese a lo interesante de la propuesta táctica, ésta se observa con algunas dificultades en su puesta en marcha. Por un lado, el nivel de constitución de este sujeto “rupturista” se encuentra en un nivel emergente, precario y lábil. En otro sentido la relación M+E no es lo suficientemente “estatista” como para pensar que la inversión, o sea, la supeditación de Mercado al Estado permita trastocar el patrón de acumulación neoliberal dominante, puesto que la realidad plantea que éste se halla en un funcionamiento sistémico sin mayores fluctuaciones o animadversiones. Es así que se concluye que la sociedad política está amparada y permeada fuertemente por el poder formal y el poder paralelo de los grupos políticos y de presión del bloque en el poder, por lo que una situación de “acentuada fisura” es una condición que se aproxima más a un idealismo estratégico antes que a una particularidad concreta de la sociedad concreta.
La clarificación de los tres focos, que expresan los derivados de la “rama madre” de la crisis de la sociedad política, permite el análisis del comportamiento y las tácticas asumidas por los diferentes sectores sociales en la apertura del nuevo período político que viene, dentro de muchas otras tareas, a resolver la crisis misma de la sociedad política (que tiene como lastre la crisis de participación electoral). Considerando aquella tarea inmediata dentro del período político que está fulgiendo, la relevancia y la capacidad para situarse como alternativa de viabilidad histórica para la superación de la disyuntiva en la discrepancia entre M+E, el ciudadanismo[5] (foco funcionalista) se erige como una apuesta política digna de análisis y evaluación.
El ciudadanismo es una expresión política que tiene dos polos de manifestación. Por un lado, se constituye al fragor de las emergencias y divergencias en el bloque social dominante, así como por otro se plantea como emergencia y divergencia en los sectores sociales con perspectiva transformadora y con táctica de inserción en la sociedad política. El ciudadanismo se fragmenta en la capacidad para constituir sujetos desde la búsqueda de instalación por numerosos individuos de un mismo objeto exterior en el lugar de su ideal del yo, esto es, el sujeto se constituye en ciudadano en función de su capacidad para identificarse con algunas particularidades que halla en su contexto interpersonal. El ciudadano se constituye como sujeto imaginario y abstracto. Éste es un remilgo discursivo que permite establecer un actor en base a una identidad prefigurada por el bloque en el poder y algunos elementos de los sectores sociales con pretensión transformadora y opción electoral. Así, este sujeto “instituido” opera como la base de deconstrucción  del campo de la política[6] por parte de los sectores progresistas, como también es conceptualizado por parte de los sectores “funcionalistas” del bloque en el poder como la punta de lanza para la restitución del orden y el consenso en la sociedad política. La expresión de este tipo de sujeto ciudadano se imbuye al interior de la sociedad política puesto que, al ser un aparato de identificación de las masas, es capaz de enarbolar una demanda abstracta: sociedad inclusiva, igualitaria, asamblea constituyente, fin al binominal, etc. Desde esta declaración, el ciudadano puede comprenderse también como sujeto de masa activa, siendo un mediador entre los movimientos sociales emergentes y la sociedad política en crisis. Este sujeto-masa permite la interpelación de grupos, coordinadoras, federaciones, para enfrentar, en el campo de la política, a algún segmento del bloque en el poder, manteniendo una relación clientelar por dos polos: con la sociedad política y con los grupos políticos con acción en la sociedad civil. De esta doble actuación clientelar, el sujeto ciudadano es un actor que emerge en la pérdida de equilibrio en la relación M+E, esto es, es un actor que posibilitaría el reequilibrio entre la sociedad civil y la sociedad política. Jacques Rancière llamó a este proceso de subjetivación instituida imaginaria y estratégica por parte del bloque en el poder como un acto de la función policial de la sociedad política.
La función del proceso policial es la búsqueda de estabilidad y permanencia a través de tres categorías estables: la primera categoría funda la reestructuración de los sistemas institucionales, de organización del trabajo y de las lógicas clientelares instituyentes debido a una debilidad endémica de la sociedad política. Aquello se vincula con la segunda categoría que estipula que el punto nodal de los límites de la sociedad política se difumina y diluye. En la lógica de la precarización del trabajo y su pérdida de centralidad, la sociedad política se observa más fluida y permeable a las inclemencias y variaciones de su ajuste interno. Es así como la mercantilización de la vida, la circulación de capital y la desfronterización moral de los límites sociales interpela a la sociedad política a restablecer la armonía y el orden con objeto de revincular al sujeto-masa (y sociedad civil) con los aparatos ideológico-políticos de la sociedad política (Estado, Gobierno, partidos políticos, entre otros). Por último, la anterior aseveración se concatena con la tercera categoría  que se restringe a los términos generales de la configuración de los agentes (sujetos), los interlocutores válidos, que enarbolan concretamente la funcionalidad policial en el marco del ciudadanismo político. Este agenciamiento puede ser abordado por distintas conceptualizaciones, dependiendo de los intereses políticos que se plantean en el campo de la sociedad civil. Citando sucintamente un análisis respecto a los sectores que proponen una alternativa electoral con una movilización social constante (por ejemplo sectores rupturistas democráticos y/o de agitación social), se podría señalar que la configuración del sujeto, del interlocutor válido, se enraíza en una producción diatópica[7]. Esta diatopía es una resultante de una doble orientación: por un lado estos sectores inquieren un fortalecimiento de la sociedad civil para fisurar el orden de cosas en la sociedad política. De esta manera, la movilización social se refleja como un proceso de emergencia social que debe atiborrar de problemas la estructura de la sociedad política. Por otro lado, estos grupos políticos tienen un afán de constitución de un nuevo bloque histórico desde la “revolución pasiva”[8] como ejercicio de poder en el seno de la sociedad civil, esto es, los sectores subalternos con intencionalidad de constitución en sujeto social. Sin embargo, se sumergen en el campo de la sociedad política a través de la búsqueda de representación política. De esta manera, tienen una política electoral y una política de construcción de ciudadanos activos en lo político[9], principalmente en el sector estudiantil.
Como antítesis de lo que se señaló anteriormente se observa otra conceptualización que aborda la problemática del agenciamiento ciudadanista de manera diferente a la apuesta de acción diatópica (sincronía entre la acción política formal y paralela con una orientación de ruptura del status quo). Ésta es la que ha rescatado las mayores loas al interior del bloque en el poder: el bacheletismo. Este totemismo político cuenta con la venia del sector empresarial y sus grupos de presión, dentro de otras cosas porque “no se anticipa un impacto significativo para el sector bancario" (Luksic, 2013).
El bacheletismo como proyecto histórico funcionalista y con atisbos de ciudadanismo restringido, se plantea como una forma de disciplina de las masas aprovechando su estructura de carácter –neoliberalizada- constituyéndola en sujetos imaginados, pensados y coaccionados. El bacheletismo se orienta desde una lógica del despojo de la legitimidad en el ejercicio o germinación de poder, legalizando la fragilidad y dispersión de las masas a través de artilugios oportunistas que ofrecen direccionalidad a los grupos políticos y de presión ad hoc al modo de vida capitalista neoliberal. Las masas polimorfas se deben identificar, por tanto, con "ese otro que no existe"[10]: El ciudadano. Aquello se da bajo el prisma de una identidad débil en cuanto al lazo social y una pobre e irrealizable constitución subjetiva en base a la "experiencia de clase"[11]. Pero, aunque ese otro no exista, hay un lugar. Y ese lugar es ocupado con una serie de remilgos que buscan resolver la crisis de la sociedad política.  Si aquella arquitectura política no es efectiva, es decir, si las masas polimorfas, aquel actor no-constituido, pero sí interpelado e ideado, no responde a los principios de la identificación con ese "otro que no existe", esto es, el ciudadano; pues será la superestructura estatal, en tanto aparato ideológico y de dominación de ese actor no-constituido y subalterno, quien pasará de la guía y la constitución hacia el más irresoluble acto de coerción respecto a ese "otro que no existe" pero que se quiere constituir en sujeto social, esto es, en Pueblo organizado. Por lo que la apuesta del bacheletismo se restringe a establecer consenso en la medida de lo posible al interior de la sociedad política y fomentar la coerción política en el seno de la sociedad civil emergente. Todo ello con el objetivo histórico de superación de la dicotomía M+E, con objeto de amilanar la conciencia de los grupos políticos con intencionalidad de conformación de un bloque histórico subalterno, introduciendo una situación política de pacto político al interior de la sociedad política que restituya la armonía sistémica del capitalismo neoliberal chileno. El ciudadano se esbozaría como una herramienta para calmar el ímpetu y el malestar que se ha develado en la crisis de la sociedad política. Las clases dominantes han tomado nota de la vieja advertencia de S. Freud respecto al malestar en la cultura:
“si se agita el ímpetu libertario puede tratarse de una rebelión contra alguna injusticia establecida, favoreciendo así un nuevo progreso de la cultura y no dejando, por tanto, de ser compatible con ésta; pero también puede surgir del resto de la personalidad primitiva que aún no ha sido dominado por la cultura, constituyendo entonces el fundamento de una hostilidad contra la misma. Por consiguiente, el anhelo de libertad se dirige contra determinadas formas y exigencias de la cultura, o bien contra ésta en general” (El malestar en la cultura, 1930)
Lo que trata entonces el proyecto histórico del bacheletismo como alternativa ciudadanista restringida es la de amortiguar las tensiones lógicas que han emergido en el seno de la sociedad política, así como restringir las acciones de los sectores subalternos que han manifestado un despertar de la sociedad[12] a través de los movimientos sociales. El ciudadanismo bacheletista, a través de la utilización del liderazgo carismático, se plantea entonces como una aguda profundización de la dominación en el campo de la sociedad civil a través de la cooptación identitaria de la emergencia de movimientos y actores a la identificación de ese otro que no existe, esto es, el ciudadano. Desde la óptica de la Psicología de las masas, el ciudadanismo bacheletista es la resultante de un proceso de decantación de un porvenir de una ilusión que viene a asegurar la estabilización de la sociedad política y la sustentación de la fase expansiva neoliberal. El ciudadanismo político se plantea en este punto como la quimera peligrosa para las orientaciones políticas con intencionalidad de transformación favorable a las clases subalternas, siendo un dique vigoroso, un yo real, que se incrusta profundamente en su proyecto histórico de resolución del desequilibrio de la relación M+E. En este sentido, el ciudadanismo bacheletista y su psicología de las masas tienen una tarea histórica fundamental: resolver a favor de las clases dominantes la crisis de la sociedad política (que tiene un eco en la participación electoral) con objeto de propiciar el reacomodo, la dominación y la continuidad del modo de vivir y su proyecto de vida: el capitalismo neoliberal.










[1] Siguiendo el razonamiento de A. Gramsci, la sociedad política se puede entender como la articulación del Estado, sus aparatos ideológicos, los grupos políticos e intermedios y el carácter gubernamental adquirido y expresado por alguna coalición política o de presión hegemónica. 


[2] En este punto se pueden revisar las conceptualizaciones sobre el estructural-funcionalismo elaboradas por T. Parsons, Robert K. Merton, G. Germani, N. Luhmann, destacados como los más clásicos y conocidos respecto al tema. 


[3] También llamado Método “demanda-control-apoyo”. Este método, empleado en el área salubrista, tiene como objetivo disminuir los riesgos detonados por alguna alteración específica de los sujetos a través del fortalecimiento de recursos personales, familiares y sociales. En este caso, llevado a una postura política, el método de gestión del riesgo se emplea para robustecer las áreas débiles en la sociedad política con objeto de superar su alteración y facilitar el consenso, logrando con ello el aumento de la percepción de orden societal armónico. 


[4] El consenso se enraíza en la estructura del pensamiento de los sectores más “proclives” al establecimiento de concesiones y acuerdos para la superación del impasse de la crisis de la sociedad política. En la lógica Kantiana, este imperativo se debe tornar una ley natural del proceso de reacomodo de la fase de expansión de la economía neoliberal transnacionalizada. Existe, por tanto, una revaloración del consenso. 


[5] Se entiende al ciudadanismo, grosso modo, como un paradigma político que se constituye en el plano ontológico por un sujeto abstracto, polimorfo e imaginario; en el plano metodológico se sitúan tácticas políticas que buscan un equilibrio entre la sociedad civil, el Estado y el Mercado; en el plano ético se estipulan imperativos morales que tiene por objeto el orden societal y el consenso; en el plano estético se construyen objetos de identificación social en base a distribución de derechos y restricción de libertades y ejercicio de poder autónomo; en el plano ideológico se profundiza la matriz de pensamiento estructural-funcionalista, neoliberal “humanizada” y desmoralizante; en el plano organizativo se fortalece la sociedad política en desmedro de la movilización y acción de la sociedad civil, entre otros aspectos. 


[6] La política se entiende acá, someramente, como el acto de movilización y flujo del poder al interior de la sociedad política. 


[7] Se trata de concatenar dos ideas con objeto de consensuar una isomorfía conceptual integrativa. 


[8] Idea sustentada en la teorización de A. Gramsci 


[9] Lo político es comprendido acá como una apuesta paralela de constitución de poder. Es un ejercicio con niveles de autonomía y liderazgo relativo. 


[10] La teoría de la identificación a través del espejo resume que uno desarrolla su identidad en base a un otro que preexiste, que es concreto. En la lógica del ciudadanismo, el ciudadano es abstracto, por lo que la identificación de las masas se realiza en función del ideal del yo, esto es, de una ilusión colectiva. 


[11] E.P Thompson 


[12] Mario Garcés.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Se fortalece articulación nacional por la defensa y la recuperación del agua

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Escrito por El Ciudadano   

Los días sábado 30 y domingo 1 de diciembre se realizó en la comuna de la Cisterna el Encuentro Aguante la Vida, espacio convocado y organizado por el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales – OLCA, que reúne organizaciones socioambientales de todo el país.
Cerca de 50 organizaciones de Atacama hasta Coyhaique, participaron este fin de semana en una reflexión y problematización colectiva sobre los modos en que los territorios pueden frenar el avance del extractivismo, entendiéndolo como un modelo de viejo desarrollo que representa pan para hoy y hambre para mañana y que ha depredado las culturas, el agua, la vida y los ecosistemas.
La jornada recogió el testimonio de lucha de múltiples localidades de Chile que defienden su derecho a seguir viviendo como saben vivir. Termoeléctricas, represas, embalses, megaminería, forestales, agricultura química intensiva, planteles agroalimentarios, son parte de las amenazas que se ciernen sobre los territorios y que están dando cuenta de que es urgente transitar de la ideología del crecimiento a la apuesta por el buen vivir, por el desarrollo integral a escala local.
Si bien sobran razones para lamentarse frente al abuso sistemático y normalizado que está a la base de la crisis socioambiental que se vive en Chile y en el continente, el Encuentro se vio impregnado de proactividad, creatividad, afecto y protagonismo colectivo, entendiendo que nadie defiende lo que no ama y que para amar lo primero es valorar la abundancia de nuestro entorno y de los ecosistemas que nos cobijan.
Lucio Cuenca, director del OLCA, señaló que “la fraternidad y la confianza entre comunidades, que llevan algunas más de 10 años amenazadas de muerte en contextos de brutal asimetría, demuestran que es realmente la vida la que nos anima y fortalece cada día, y es desde ahí que confrontamos la cultura de muerte que nos quieren imponer los grupos económicos y los ideólogos del extractivismo que llevan décadas prometiendo desarrollo y que solo han traído espejitos de colores y devastación.” Cuenca añadió, que se dieron pasos importantes en términos de planificar considerando el contexto del 2014, estar atentos al proceso constituyente, mirar el mundial de fútbol, analizar lo que significará Bachelet en el gobierno, etc. “Desde aquí construimos una agenda común, la que augura que seguiremos movilizándonos, encontrándonos y nutriéndonos en miras a defender y recuperar el agua para la vida de las personas y de los ecosistemas”.
La agenda a la que se refiere Cuenca, cuenta con hitos como el 22 de marzo, en que se acordó realizar una movilización multiregional, preparando motores para el 19 de abril en que la convocatoria será a Santiago, desde todos las regiones, para como en abril de este 2013, irrumpir en la capital con el grito urgente por la vida y la derogación de todos los mecanismos que han entregado nuestra agua al mercado, separándola de la tierra. En noviembre se acordó un encuentro por el Buen Vivir en el Valle del Huasco, que pretende congregar a las miles de personas y comunidades que están desplegando esfuerzos para recuperar el valor de la vida sencilla, cultivar la soberanía en medio del modelo de dependencia que ha impuesto la globalización, valorar el conocimiento de los abuelos y las abuelas e intercambiar las experiencias de resistencia territorial.
El Ciudadano