martes, 29 de octubre de 2013

“La jornada laboral capitalista y la jornada laboral socialista”: Michael A. Lebowitz

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Por Michael A. Lebowitz
A medida que el primero de mayo se acerca, vale la pena recordar cuatro aspectos sobre ese día:
  1. Para los y las trabajadoras el primero de mayo no es la celebración de un día feriado estatal, ni un regalo, sino que conmemorara la lucha —desde abajo— de las y los trabajadores. 
  2. Inicialmente, el primero de mayo se centraba en la lucha por una jornada laboral mas corta. 
  3. La lucha para una jornada laboral mas corta no es una lucha aislada sino una lucha contra la explotación capitalista. 
  4. La lucha contra la explotación capitalista es una parte esencial pero no es la única parte de la lucha general contra el capitalismo. 
Hoy quiero exponer algunas ideas que se refieren tanto a la jornada laboral capitalista como a la socialista y espero que ellas puedan ser útiles en la lucha actual en Venezuela y que sirvan, de manera más inmediata, a los debates de hoy.


LA JORNADA LABORAL CAPITALISTA


¿Cual es la relación entre la jornada laboral capitalista y la explotación? Cuando las y los trabajadores laboran para el capital, cobran un salario que les permite comprar una cantidad determinada de mercancías. ¿Cuánto es el monto de este salario? El nivel de los salarios no ha tenido nada de automático sino que se ha determinado a través de las luchas de las y los trabajadores contra el capital.

Estas mercancías que constituyen el salario de las y los trabajadores contienen una cantidad determinada de trabajo y muchas veces se llaman a estas horas diarias de trabajo: “trabajo necesario”, es decir, son las horas de trabajo que se requiere para que las y los trabajadores produzcan las mercancías que consumen cada día.

Sin embargo, bajo el capitalismo, las y los trabajadores no laboran solamente las horas del trabajo necesario. No, el capitalista puede exigir que trabajen más horas porque, para poder sobrevivir, los han obligado a vender su capacidad de trabajo. La diferencia entre las horas de trabajo necesario y el total de horas que trabajan las y los trabajadores para el capitalista constituye el trabajo excedente – y es en última instancia, la fuente de las ganancias del capital. Es decir, las ganancias de los capitalistas se basa en la diferencia entre la extensión de la jornada laboral y el trabajo necesario: se basan en el trabajo excedente, el trabajo no pagado, es decir, la explotación.

Ahora, cuanto más el capitalista puede hacer por extender la jornada laboral, más grande será la explotación y más grande sus ganancias. Marx observó que “el capitalista pugna constantemente por reducir los salarios a su mínimo físico y prolongar la jornada de trabajo hasta su máximo físico”. ¡Que verdad! Sin embargo Marx, más adelante, señaló que,“el obrero presiona constantemente en el sentido contrario”. Es decir, la lucha de clases: las y los trabajadores luchan para aumentar sus salarios y reducir la jornada laboral; luchan para reducir su explotación por los capitalistas.

Obviamente su jornada laboral es más larga que las horas que pasan entre firmar al entrar y al salir del trabajo. Hay que considerar el tiempo que les lleva llegar a su lugar de trabajo, el tiempo que se necesita para comprar la comida necesaria para sobrevivir, el tiempo que se necesita para cocinarla. Todo esto es, también, realmente, trabajo necesario y forma parte integrante de la jornada laboral del trabajador. Sin embargo, como este trabajo es gratis para el capitalista, como no le cuesta nada, es invisible para él. Entonces, cuando el capitalista pugna por reducir el trabajo necesario mediante una reducción en los salarios (o mediante un incremento en la productividad con relación a los salarios) no es que quiere reducir el trabajo que no paga, sino lo que quiere es el máximo posible de trabajo gratis, el máximo posible de trabajo no pagado.

No hay por qué sorprenderse que las y los trabajadores quieran reducir el trabajo no pagado que hacen para el capital y traten de hacerlo luchando por reducir la jornada laboral capitalista. Sin embargo, no es solamente el trabajo no pagado que lo que es una carga para las y los trabajadores; también lo es el trabajo pagado que están obligados a hacer para el capitalista. Es decir, la explotación no es el único problema. También existe la manera en que la producción capitalista deforma a las y los trabajadores. En el lugar de trabajo capitalista, el o la trabajadora labora en función de las metas del capital, bajo el control del capital y la forma de producir esta organizada de tal manera que no permite a las y los trabajadores desarrollar sus capacidades sino que tiene como única meta lograr una ganancias. “Todos los métodos para desarrollar la producción, mutilan al trabajador haciendo de él un obrero parcial”, enfatizó Marx con referencia al capitalismo, “lo degradan y le enajenan al obrero las potencias intelectuales del proceso laboral”. Es decir, el proceso de producción capitalista nos mutila como seres humanos. La vida en el centro de trabajo capitalista es una vida en la cual nos ordenan desde arriba, donde no somos nada más que herramientas que manipula el capital para lograr ganancias.

Por esto queremos reducir la jornada laboral. Por esto no podemos sino tratar de escapar. No solamente queremos escapar de la explotación y de la injusticia en la distribución de los ingresos. Las horas lejos de la producción capitalista nos parecen las únicas horas en las que podemos ser nosotros mismos, horas en que consideramos que nuestra actividad puede ser libre, horas para el pleno desarrollo del individuo.

Tiene que ser así necesariamente dentro del capitalismo. Sin embargo, tenemos que reconocer que muchas de nuestras ideas están infectadas. El ejemplo más obvio es el del consumismo: sentimos que tenemos que comprar una serie de cosas. Nos definimos por lo que tenemos y no por lo que somos. La respuesta socialista, sin embargo, no es que todo el mundo deba tener las mismas cosas, es decir, la igualdad de la enajenación. Más bien, la idea socialista es terminar con la situación en la cual las cosas nos poseen y nos definen.

La batalla de ideas, que es fundamental en la lucha por el socialismo, se basa en la concepción alternativa de socialismo. Su idea central no es reformar esta u otra idea que se ha desarrollado dentro del capitalismo; es más bien, sustituir las ideas del capitalismo por concepciones adecuadas al socialismo. ¿Nuestra idea de la jornada laboral no estará infectada? ¿No tendremos una percepción diferente de la jornada laboral si la pensamos desde el socialismo?


LA JORNADA LABORAL SOCIALISTA


Primero, ¿que entendemos por socialismo? La meta de los socialistas desde siempre ha sido crear una sociedad que permitiría el pleno desarrollo del potencial humano. Nunca se concibió como una sociedad en donde algunas personas pueden desarrollar sus capacidades y otras no lo pueden hacer. Esto es lo que quería decir Marx cuando declaró claramente que la meta es “una asociación donde el libre desarrollo de cada una depende del libre desarrollo de todos”. Y es hacia esta meta que apunta la Constitución Bolivariana cuando enfatiza en su Artículo 20 “que toda persona tiene derecho al libre desenvolvimiento de su personalidad”, y cuando reconoce explícitamente en su Artículo 299 que la meta de una sociedad humana debe ser la de “asegurar el desarrollo humano integral”.

Tal como destacó Marx, a diferencia de una sociedad capitalista, donde las y los trabajadores existen para satisfacer la necesidad” del capital de expandirse, en una sociedad socialista la riqueza que las y los trabajadores producen “existe para satisfacer la necesidad del trabajador de desarrollarse”.

Ahora bien, ¿cómo es la naturaleza de la jornada laboral en una sociedad que se orienta a asegurar el desarrollo integral?

Comencemos hablando del trabajo necesario desde el punto de vista cuantitativo. Existe el trabajo que está en los productos que consumimos cada día, exactamente como antes. Sin embargo hay que sumar a esto el trabajo que las y los trabajadores quieren dedicar a la expansión de la producción futura. Bajo el socialismo, no hay capitalistas que obliguen a las y los trabajadores a ejecutar el trabajo excedente y a invertir una parte de las ganancias en la búsqueda de ganancias futuras. En vez de lo anterior, las y los trabajadores en su centro de trabajo y en la sociedad deciden si quieren dedicar su tiempo y su esfuerzo a expandir la satisfacción de sus necesidades en el futuro. Si así lo deciden, este trabajo no es un trabajo excedente a sus necesidades; es parte de los que ellos consideran su trabajo necesario. Así, el concepto del trabajo necesario cambia.

Además, en una sociedad socialista, reconocemos explícitamente que una parte de nuestro trabajo necesario está en el hogar. Es decir, reconocemos que nuestra jornada laboral no empieza después de que salimos de la casa sino que incluye lo que hacemos en el hogar. El Artículo 88 de la constitución bolivariana reconoce cuan importante es este trabajo cuando dice que el trabajo del hogar es “actividad económica que crea valor agregado y produce riqueza y bienestar social”.

El concepto del trabajo necesario de nuestra jornada laboral en una sociedad socialista también incluye el trabajo que se requiere para auto-gobernar nuestras comunidades. Después de todo, si el socialismo tiene que ver con las decisiones que tomamos democráticamente en nuestras comunidades, entonces el tiempo que necesitamos para participar en ello forma parte de nuestro trabajo necesario. Del mismo modo, si el socialismo tiene que ver con la creación de las condiciones en las cuales todas y todos podemos desarrollar nuestro potencial personal, entonces el proceso para educarnos y para desarrollar nuestras habilidades también es una actividad que se integra a nuestro trabajo necesario.

En resumen, cuando pensamos en la jornada laboral socialista, pensamos en ella de una manera distinta. Nuestra opinión sobre la cantidad del trabajo necesario, por ejemplo, no está distorsionada por la perspectiva capitalista que ve como necesario sólo el trabajo que el capitalista debe pagar. Esta es la diferencia entre la economía política del capital y la economía política de la clase obrera. Desde la perspectiva de las y los trabajadores, reconocemos como trabajo necesario todo el trabajo que sea necesario para satisfacer “la necesidad del trabajador de desarrollarse”.

Sin embargo, la diferencia no es solamente cuantitativa. En el socialismo, la jornada laboral no puede ser una jornada donde recibes órdenes desde arriba (incluso en las industrias estratégicas) Más bien, es solamente a través de nuestra actividad, de nuestra práctica o nuestro protagonismo que podemos desarrollar nuestras capacidades. El Artículo 62 de la Constitución enfatiza este punto cuando afirma que la participación del pueblo “es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo tanto individual como colectivo”. Es decir, en cada especto de nuestras vidas, (el centro de trabajo tradicional, la comunidad, el hogar), la toma democrática de decisiones es una característica necesaria de la jornada laboral socialista; a través de los consejos de trabajadores y trabajadoras, los consejos comunales, los consejos de estudiantes, los consejos familiares, nos producimos a nosotros mismos como nuevos sujetos socialistas.

Por lo tanto, cuando miramos la jornada laboral desde la perspectiva del socialismo, vemos que la simple demanda de reducir la jornada laboral es una demanda que surge dentro del capitalismo. Su mensaje es sencillo: ¡pongan fin a este horror! Se refiere a un concepto “infectado” sobre la jornada laboral, porque tiene como punto de partida una opinión sobre el trabajo como algo tan horroroso que la única cosa que se puede pensar hacer con él es reducirlo y acabarlo.

Cuando pensamos en construir el socialismo, sin embargo, reconocemos que la demanda es transformar la jornada laboral: es reconocer explícitamente todas las partes de nuestra jornada laboral y transformarlas cualitativamente. En vez de ver el “tiempo libre” como el único tiempo en el que podemos desarrollarnos, desde la perspectiva del socialismo es esencial hacer del día entero un tiempo para construir las capacidades humanas.

En resumen, hay dos maneras de ver la demanda por una jornada laboral reducida: la primera habla simplemente de una semana laboral reducida y, por lo tanto, vacaciones de fin de semana extendidas. En contraste, la segunda enfatiza la reducción de la jornada laboral tradicional para liberar tiempo para la educación, para nuestro trabajo en el hogar y en nuestra comunidad. Es decir, es la demanda de redefinir y transformar nuestra jornada laboral.

La primera manera de ver la jornada laboral es verla simplemente como una reforma que cabe en el capitalismo

Para las y los socialistas, el Primero de Mayo debe ser el día en el cual luchemos por el día entero para las y los trabajadores; en el cual luchemos por la jornada laboral socialista.

Nota: Este texto fue presentado como un comentario inicial para la discusión en el evento “Mesa redonda sobre la reducción de la jornada laboral”, que tuvo lugar en el Centro Internacional Miranda el 24 de abril del 2008. Traducido por Janet Duckworth y revisado por Marta Harnecker.

Toma de obras de construcción en Lo Mendéz por reconstrucción. Barrio Norte, Concepción.

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Bachelet: los cambios “de fondo” no están en Trabajo

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Investigadora de la Fundación SOL. www.fundacionsol.cl / @lafundacionsol

Finalmente fue presentado oficialmente el programa de la candidata presidencial con más chances electorales, Michelle Bachelet. Dicho programa mantiene las “tres grandes reformas estructurales” o “de fondo” que se definieron inicialmente (tributaria, educación, Constitución) y ahora incorpora una parte de cambios laborales.
Siendo justos, el programa contempla mejoras en el modelo de relaciones laborales en algunos aspectos tales como la titularidad sindical para negociar, pisos mínimos de la negociación y la intención de corregir la disconformidad de la legislación chilena con los convenios de libertad sindical suscritos por Chile (mencionando discreta y ambiguamente al reemplazo de trabajadores en huelga). Sin embargo, no enfrenta de manera decisiva y sin rodeos los dos pilares más esenciales del Plan Laboral erigido en dictadura (1979) con el objeto de generar una fuerza de trabajo barata, desorganizada y despolitizada:
a) La reducción de la negociación colectiva y la vida sindical al nivel más básico posible, de empresa;
b) La inhabilitación en la práctica del derecho a huelga, mediante el reemplazo de trabajadores en huelga, la atadura de la huelga al marco limitado de la negociación colectiva (excluyendo las huelgas por razones de solidaridad, diferencias espontáneas con el empresario o causas político-económicas) y la exigencia de un sinnúmero de plazos y procedimientos para hacerla efectiva, entre otros escollos.
La delicada composición de fuerzas del conglomerado de Nueva Mayoría, de siete partidos y movimientos que abarcan desde la Democracia Cristiana hasta una parte de la izquierda extraparlamentaria (con un menor peso), los dichos extraoficiales dados meses atrás por gente del comando de Bachelet a Diario Financiero, los encontrones con la CUT y las declaraciones despreocupadas del empresariado, ya hacían prever una agenda laboral (el nudo más sensible para el empresariado) modesta. Y ahora se despeja toda duda.
Como lo enrostra la historia una y otra vez, todo lo que los trabajadores han obtenido ha sido por su propia movilización directa. Por ahora, dadas las circunstancias, el aparato institucional que avala que los trabajadores de Supermercado Montserrat lleven 63 días de Huelga, acampando en el Río Mapocho por mejores salarios o que el 50% de los chilenos que trabajan jornada completa en grandes empresas gane menos de $273.500, no es materia urgente para la política del “nuevo ciclo”.
Despejado esto, es de particular relevancia considerar la filosofía con que se funda un proyecto social donde no se considera al trabajo en las cosas “de fondo”, este “nuevo ciclo político, económico y social” donde los trabajadores no están al centro de la estrategia del desarrollo. Aquí, las declaraciones de los empresarios y las hechas ante el empresariado en los últimos pasajes de la coyuntura política, advierten el sello de la nueva etapa.
Esto es de vital importancia, pues, como reseña Rafael Agacino, hoy el contenido de lo político se define de forma más directa en la arena del poder económico y de sus brazos intelectuales, en otras palabras, sobre todo hoy, “el poder político real se desplaza más allá del Estado“, siendo en el mundo privado donde se encuentra “la disposición real de los recursos institucionales y materiales vitales para el destino del país”.
Hace un tiempo, el Presidente de la Asociación de Bancos, Jorge Awad, tras el primer encuentro con Bachelet en la Confederación de la Producción y del Comercio (primera presidenciable en reunirse con la CPC) señaló: “Yo ya voté por ella y ahora me voy a repetir el plato”La visión que compartió Awad con el diario La Segundaera que sus postulados calzaban con el debate del “capitalismo inclusivo” que prevé se instalará en Chile y que ya relucía en el lenguaje de todo el espectro político: “No olvidemos que uno de losslogans de la campaña de Pablo Longueira fue Por un Chile más justo. Palabras ‘justicia’, ‘igualdad’, ‘equidad’, se están transformando en un claro faro de convivencia” y, en este marco, es Michelle Bachelet la candidata que -a su juicio- estaría llamada a encarnar y conducir mejor este proyecto. ¿En qué consiste este capitalismo inclusivo?
Awad lo aclara cuando señala en relación a la agenda de la ex mandataria: “No dudo que el centro de su gobierno será la reforma educacional y las externalidades positivas que eso significa. De ahí nace la solución al tema de la desigualdad. Ahí estamos ante este capitalismo inclusivo: ¡No hay estadio más maravilloso para ir a ver un partido de modernidad y crecimiento que tener a puros estudiantes en las graderías!”.
En los acentos y omisiones de esta explicación, que coincide con la lectura común que se escuchó en la ENADE 2013, se enuncian los límites de diagnóstico del Chile de hoy aceptables para los empresarios y los límites de lo modificable. Y en este discurso el poder económico habló con voz fuerte y clara: es en el problema de la educación donde se juega la desigualdad, la presente crisis educacional deja averiado nuestro preciado “ascensor social” y socava el carácter meritocrático de la economía de mercado (tesis afín a la idea de “capital humano”). El problema no está –dice este discurso– en el orden del trabajo.
Y el discurso se grabó a fuego en el ideario de la gobernanza. Poco importa que el propio ministro del Trabajo admita la necesidad de un nuevo Código del Trabajo y critique a la derecha muy “pro-business“; Michelle Bachelet declara el 27 de octubre, que el cambio en la educación es “el camino más seguro para transformarnos en un país moderno” y, antes, en la ENADE, que “los países deben poner a la educación en el centro de su estrategia de desarrollo“, haciendo una operación de cierre discursivo del diagnóstico.
En esto no es bueno dar cabida a falsas dicotomías. La centralidad de la educación en la agenda pública se la ganó una población movilizada, cansada del endeudamiento y las promesas de humo, y es de enorme importancia para democratizar la sociedad. Lo preocupante no es eso, es la asimilación desde arriba del problema educacional como algo aislado del trabajo y sustitutivo de su centralidad. Y es que la educación reproduce y profundiza un orden anterior, la división capitalista del trabajo, que establece que un sector de la sociedad genere con su esfuerzo laboral recursos de los que finalmente no se beneficia mayormente. Así, no dar centralidad al trabajo es no alterar las reglas del juego del espacio donde se crea y distribuye primariamente la riqueza y el poder social, que irradia a todos los campos vitales. Por este motivo el Plan Laboral fue la primera de las “modernizaciones” emprendidas en dictadura y fue seguida después por la reforma de AFPs.
En relación a esta cuestión es que Fundación SOL, en conjunto con más de 10 profesores de derecho del Trabajo y en diálogo con organizaciones sindicales, ha levantado el documento Manifiesto Laboral, que busca aportar a un debate que ponga al trabajo en el centro de la estrategia del desarrollo y elimine las barreras estatales que pretenden impedir que los trabajadores desarrollen un poder autónomo. Entre los principios generales, la libertad para definir el nivel negociador (de empresa, de rama, nacional, etc.), el fin del reemplazo en huelga y la libertad para ejercer huelgas en distintos ámbitos, son claves.
Pero esto es sólo un insumo de ideas. Como lo enrostra la historia una y otra vez, todo lo que los trabajadores han obtenido ha sido por su propia movilización directa. Por ahora, dadas las circunstancias, el aparato institucional que avala que los trabajadores de Supermercado Montserrat lleven 63 días de Huelga, acampando en el Río Mapocho por mejores salarios o que el 50% de los chilenos que trabajan jornada completa en grandes empresas gane menos de $273.500, no es materia urgente para la política del “nuevo ciclo”.
Es posible, sí, tematizar la desigualdad y morigerar la fractura social con mejoras aisladas, en esta nueva fase de “capitalismo inclusivo” que ya bautizó el empresariado.

Rosauro: la herida ética de Ñuble

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Escrito por Carmen Andrea Mantilla.  Extraído de: piedepagina.cl

Hace cuatro años que emigré de mi ciudad de origen y vuelvo siempre del modo que puedo: escribiendo de ella, mirando fotografías o buscando como un sabueso los restos de mi vida antes del salto. (Porque lo que di fue en toda regla un salto y de esos por los cuales si mi abuela estuviera viva habría terminado de refrendar que mi cabeza estalló junto con el mesurado juicio que me quedaba, pues dejar de ser contadora para ser poeta es pasar del taquígrafo al esoterismo sin escalas).

Ahora vuelvo para poner en evidencia algo que es una bofetada ética. Rosauro Martínez, actual diputado del distrito 41 que incluye Chillán, ha sido elegido por cinco periodos consecutivos como diputado de la zona, 20 años de trabajo parlamentario, y esas cinco veces ha obtenido primera mayoría distrital. Si una sigue el periplo político de Rosauro desde que vuelve a la zona como alcalde designado por la dictadura hasta que obtiene el sillón parlamentario siempre se ha presentado como agricultor, corriendo una cortina pesada sobre su pasado militar, que lo indica como Comando, formado en esa especialidad en la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales de Peldehue, que lo vincula a la DINA, directamente bajo las órdenes de Manuel Contreras, específicamente a la brigada Mulchén y en calidad de Capitán de Ejército del Regimiento de Valdivia al mando de la patrulla de la CNI que ejecutó a 3 miristas en la cordillera de Neltume.

Esto que fue un rumor de panfletos en papel roneo en el Chillán de mi adolescencia, fue paulatinamente saltando a la luz y obtiene meridiana claridad desde que el año 2012 el Ejército desclasificara su participación y entregara su nombre dentro de la nómina de poco más de mil efectivos militares que fueron parte de la DINA y posteriormente los respaldos vinculados a la inclusión en esa nómina, y a los avances de su responsabilidad en la ejecución de los miristas que hoy lo tiene con una solicitud de desafuero, aceptada a trámite por el Poder Judicial (vinculación y responsabilidad demostrado, puesto que en su mismo expediente militar desclasificado se indica que en dos ocasiones expuso “brillantemente” dicha acción en la Escuela de las Américas, en Panamá, escuela militar que impuso una formación similar para los ejércitos latinoamericanos, con clases de mecanismos de tortura incluida).

La experiencia de Rosauro y la experiencia de otro ex DINA, que contó por muchos años con el respaldo popular electoral en la comuna de Providencia, Cristián Labbé, son muy similares. Quisiera por un dejo de patriotismo de patria chica que mi ciudad pequeña también sea capaz de quitarle el respaldo y el aval del voto democrático a una persona que tal como Labbé su presencia en la actualidad nacional era un quiste duro, corrosivo y violento pues constituía un recordatorio puesto sobre todas las superficies de aquello que aún hoy es una herida fundamental en el país y que no se cierra por decreto de amnistía: se cierra cuando los responsables tengan los cojones suficientes para admitir sus responsabilidades, cuando los aparatos judiciales tengan la experticia, el tino y la valentía de someterlos a proceso y llevarlos a cumplir las penas carcelarias de las que se creían inmunes y cuando la ciudadanía empoderada, crítica y consciente escoja referentes políticos que engrandezcan la tierra que representan. Cierto es que no es posible hacer tabla rasa de la historia reciente de nuestro país y que muchos estuvieron en sus extremos y otros tibiamente al centro, pero no es posible que sobre este hecho indesmentible nos acostumbremos a convivir con todos los clavos oxidados y las murallas mal construidas que aún tenemos como herencia de la dictadura.
Tiempo de ventanas. Tiempo de rostros nuevos. Tiempo de rostros buenos.

¿Por qué no queremos una AFP Estatal?

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Extraído de Resumen.cl
  1. El problema de las AFP no radica en la propiedad de las cotizaciones previsionales, sino en su misma concepción. Esto quiere decir que los propietarios de las cotizaciones son los cotizantes, no el Estado ni las AFP.
    El problema se define cuando se concibe el sistema como capitalización individual, es decir, que las cotizaciones se utilicen para invertir en acciones en el sistema especulativo. Muestra de ello es lo que sucedió con los fondos previsionales invertidos en La Polar, y lo que actualmente sucede con el Caso Cascadas- donde las AFP son minoritarias y se ven afectadas por las maniobras de la Mafia de Ponce Lerou.
  2. Un Estado como el nuestro, definido en la nefasta Constitución de 1980 como subsidiario, ha administrado los fondos estatales como subvención a las empresas privadas. Muestra de ello es la continua subvención a los grandes grupos forestales con el DFL 701, los traspasos de dineros públicos a clínicas privadas a través del AUGE, el financiamiento de constructoras e inmobiliarias a través de los subsidios a la vivienda. Solo por mencionar algunos. ¿Por qué una AFP Estatal funcionaria de forma distinta?
  3. Una AFP Estatal no es como el antiguo sistema de pensiones. No es el sistema de cajas previsionales, sino un sistema de capitalización individual administrado por el Estado. Y lo que vienen reclamando los últimos años muchos de los cotizantes es volver al sistema antiguo, o establecer un nuevo sistema que sea de reparto, solidario y tripartito. Es decir, que sea un sistema de pensiones de reparto y no un sistema de inversión a través de la capitalización individual. En otras palabras, desmercantilizar las pensiones.
  4. Cada vez que el sistema económico entra en crisis, el sistema de AFPs se resiente. Según el conteo del CENDA desde Julio del año 2007, cuando los fondos alcanzaron su valor máximo, el sistema ha perdido mas de 6 mil millones de dólares de los chilenos a la fecha. Y ello se da porque las AFPs están abiertos a la especulación al estar principalmente invertidos en los 5 grupos económicos más grandes del país. El sistema no es de pensiones, sino de inversión privada.
  5. El sistema de AFP es una carga para el Estado. Desde los gobiernos de la Concertación, el fisco ha financiado cerca del 60% de los beneficios pagados por las AFP, debido fundamentalmente, al poco monto de las pensiones: las denominadas pensiones básicas solidarias. Es decir, en vez de terminar con el sistema que no da pensiones, se permite seguir con lo mismo y el fisco asume los costos de la especulación con las pensiones. Cabe mencionar que el Programa de Michele Bachelet sigue bajo esta lógica.
  6. Perfeccionar el sistema de AFP significa para los representantes de la clase política, aumentar los cotizantes y los montos cotizados de los fondos previsonales. Es decir, promover la especulación con las pensiones.
  7. El sistema de AFP discrimina a las mujeres basados negligentemente en su esperanza de vida y la creación de una AFP Estatal no cambia aquello, pues sigue siendo regulada por la Superintendencia del Sistema de pensiones que actualmente lo permite. No es un problema de propiedad estatal o privada, ni de su respectiva administración, sino del diseño del sistema.
  8. Tras la creación del nefasto sistema, el trabajador es quien asume casi en su totalidad su previsión. Las propuestas de la clase política no tocan la composición de los aportes en las previsiones, donde los empresarios brillan por su ausencia.
El sistema de AFP es un sistema de especulación, que transforma las cotizaciones en activos financieros. Sus consecuencias las vivimos actualmente, y hay que tener dos dedos de frente -o muy oscuros intereses- para seguir promoviéndolo.
 La solución es terminar con el sistema de AFP, pues ya fracasó, e instaurar un sistema de pensiones de reparto, solidario y tripartito -es decir, financiado por trabajadores, el fisco y los empresarios-.

[IX Región]: Trabajadores de la salud movilizados en Padre Las Casas

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3 consultorios y 6 postas de la comuna de Padre Las Casas, Temuco, se encuentran movilizadas y en Paro Comunal indefinido ante la falta de respuestas de las autoridades a las demandas formuladas por los trabajadores del gremio, agrupados en torno a la AFUSAM. Desde la semana pasada los trabajadores de la salud tomaron la decisión de continuar la medida hasta obtener respuestas. Hace más de 10 años que no se daba una movilización de esta magnitud en el sector.
Sin duda se trata de una nueva experiencia de lucha para los involucrados y un nuevo aprendizaje, en donde las demandas y la legitimidad del petitorio han salido también a las calles, buscando involucrar a la comunidad en su conjunto en esta problemática transversal, en que la solidaridad de diversos actores en lucha busca potencia un actuar unitario entre trabajadores de la salud, profesionales del área, estudiantes y pobladores.
¿Cuáles son las demandas?
1-. Deficiencias en infraeestructura: más accesibilidad y espacios dignos, salas de espera, baños, vías de escape y seguridad
2-. Condiciones de higiene, seguridad y confort del usuario: revisar criterios técnicos, ubicación y distribución de extintores, vías de escape en todos los establecimientos
3-. Mayor canasta de remedios y horas médicas/odontológicas y especialistas
4-. Participación de los usuarios en la elaboración del presupuesto
5-. Mejoras en condiciones laborales, empleo y salario: Bono compensatorio por funcionarios y bono periódico para el año 2013, dotación adecuada en relación a la población y carga asistencia, fin a los malos tratos a trabajadores del CESFAM Las Colinas, renuncia inmediata de la sra. Mariela Silva
6-. Bienestar de los funcionarios: garantizar el aporte prometido de 4 UTM para el 2013, aporte equitativo para los trabajadores municipales el 2014
7-. Servicios externos: estudiar las condiciones de contratación, trabajo y salario de los trabajadores del aseo y seguridad, revertir externalización del parque automotriz.
¿Qué opinan los trabajadores movilizados y la comunidad?
“Hoy se vive un proceso de movilización cuyo origen es la falta de recursos destinados a la salud, que se traduce en atención deficiente y precarias condiciones de trabajo. En Padre Las Casas necesitamos una mejor salud y el apoyo de todos los pobladores. Demandas la instalación de mesas de trabajo permanente, y el compromiso de las autoridades, a través de un calendario de trabajo de avances factibles y monitoreo constante. Este problema tiene solución y depende de todos. La presión que podamos hacer es la que repercutirá en como podemos definir los presupuestos que llegan a nuestro sistema de salud.
Si tenemos claro que la raíz de los problemas de usuarios y trabajadores es la misma, y entendemos que la mejor posibilidad de lograr avances para todos es la unión entre nosotros, podremos comprender que estamos todos del mismo lado”.
AFUSAMPADRELASCASAS
*Nota: adjuntamos Comunicado del Centro de Estudiantes de Medicina UFRO
“Informamos que este día miércoles 23 de Octubre los trabajadores de la Salud de Padre Las Casas, agrupados en la AFUSAM (Asociación de Funcionarios de la Salud Municipal) han comenzado un Paro Comunal (hecho que no acontecía en esa localidad hace por lo menos 10 años) por demandas radicadas en los bajos presupuestos destinados a la administración y funcionamiento de los consultorios de dicha comuna. Las peticiones se centrarían preferentemente en una mejor atención en salud, una mejor cobertura de médicos y medicamentos, el mejoramiento de condiciones laborales – salariales y muy de fondo a el fin dela privatización de la Salud en la Comuna.
Como Centro de Estudiantes de La Salud, declaramos nuestro máximo respeto y apoyo a estas demandas, pues consideramos que en nuestra condición de futuros trabajadores de La Salud no podemos estar ajenos de estas problemáticas que repercutirán en nuestro quehacer próximo y mas importante, que hoy afectan a miles de pobladores de Padre Las Casas con deficientes atenciones que quedan en manos de funcionarios que hacen lo posible con los limitados recursos que el gobierno y la municipalidad destinan en la satisfacción de necesidades vitales de la comunidad. Además de declarar esto, invitamos a nuestros compañeros a informarnos con profundidad de las problemáticas que hoy vive la salud primaria y apoyar con la presencia o difusión.”
SALUDUFROOO

domingo, 6 de octubre de 2013

Revista "CAMINANDO; hacia el poder popular"

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Comunidad Militante Concepción. Documento Público. Octubre 2013.

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Comunidad Militante Concepción. Documento Público. Octubre 2013.
Nuestra organización hace pública su posición frente al actual momento político: 
“Los tiempos que vienen serán productivos si somos capaces de dar forma a una tendencia independiente en el mundo del trabajo y a una tendencia revolucionaria en el seno de la izquierda como conjunto. Hoy no está en juego la hegemonía de las posiciones revolucionarias al interior de la clase. Hoy tan sólo está en juego la posibilidad de convertir las movilizaciones venideras en un efectivo proceso de acumulación de fuerza popular. Ese es el desafío que define el quehacer de los revolucionarios en estos tiempos. Configurar una tendencia político-social revolucionaria en el seno del Pueblo, ya que estamos seguros que esto no ocurrirá espontáneamente por la sola fuerza de la movilización, sino nos preocupamos de construir oportunamente las herramientas que lo hagan posible”.
Dante Campana
1)                El nuevo período político y las estrategias del Bloque Dominante y el Partido Comunista.
El progresivo proceso de constitución del mundo popular, inaugurado con posterioridad de la crisis económica que afectó nuestro país entre los últimos años de la década de 1990 y los primeros de la década del 2000 (crisis asiática), cuya expresión puede observarse en las masivas movilizaciones estudiantiles y en los sucesivos conflictos liderados por trabajadores subcontratados de los sectores mineros, forestales, salmoneros, frutícolas y trabajadores portuarios; evidenció las carencias y límites estructurales de un modelo de desarrollo capitalista neoliberal maduro, que agotaba sus propias capacidades reproductivas. Ante esta situación emergente, el Bloque Dominante dirigió sus fuerzas hacia la construcción de estrategias políticas que aseguraran la gobernabilidad y potenciaran la estabilidad sistémica, orientando el proceso ascendente de movilizaciones sociales, hacia una acumulación de fuerza legitimadora del modelo. Es así como comienza la inserción de las fuerzas políticas de la derecha tradicional al interior del mundo popular, con el objetivo de cooptar política e ideológicamente el proceso ascendente, hacia los valores del gremialismo, estrategia fácilmente reconocible en el proyecto de la UDI Popular.Mientras tanto, y pese al agotamiento político de la Concertación de Partidos por la Democracia, generado tras décadas de parasitar al interior de la burocracia estatal y expresado en la crisis al interior de sus partidos, despolitizados y reconvertidos en maquinarias para-estatales; esta alianza se dio a la tarea de construir una política de protección social, basada en el aumento del gasto público y en la creación de herramientas institucionales que bloquearan las pretensiones radicales de las nuevas fuerzas sociales e hicieran posible una adhesión subjetiva hacia el modelo de desarrollo. Con la maduración del proceso de constitución del mundo popular (cuyas expresiones de transversalidad y Multisectorialidad aún se encuentran caracterizadas por su baja densidad social), esta estrategia se vio complementada con la planificación de una serie de medidas y reformas que favorecieran una participación política acotada y una alianza electoral que permitiera el ingreso del PC al sistema político parlamentario.
Analizadas en la actualidad, ambas estrategias han madurado y seguido su curso, sin lograr contener la constitución de fuerza social al interior del mundo popular. Peor aún, con el ascenso del gobierno de Sebastián Piñera y el estallido social del año 2011, las movilizaciones sociales (gradual, discontinua y localmente) superaron su carácter gremial y abandonaron la lucha por los “beneficios del neoliberalismo”, para articular una tendencia que discursiva y programáticamente, apunta hacia una superación del actual modelo de desarrollo, y que embrionariamente, verbaliza una alternativa social y política. Es a raíz de este proceso, que una serie de organizaciones sociales y políticas, han comenzado a plantear la apertura de un nuevo ciclo o período político en nuestro país.
En este nuevo momento de la lucha de clases, las estrategias del bloque dominante anteriormente mencionadas, y hoy manifestadas principalmente en las candidaturas presidenciales de Evelyn Matthei y Michelle Bachelet, han agudizado sus esfuerzos de contención política, ya sea acentuando sus características reaccionarias o suplantando políticamente al emergente movimiento social-popular (en donde prima su carácter embrionario), con un programa de tenues reformas, que no buscan terminar con la herencia contra-revolucionaria de la dictadura cívico-militar, sino que perfeccionar su funcionamiento. Aquí debemos ser claros. Tanto la perdida de paciencia de la derecha tradicional, expresada en su acentuado discurso autoritario, como la supuesta apertura democrática de la “nueva mayoría”, son expresión de los temores que se incuban al interior del bloque dominante, frente a la maduración de las potencialidades políticas de franjas al interior del mundo popular, que han logrado articular mínimamente un conjunto programático coherente y capaz de movilizar a una amplia gama de sectores sociales, agudizando la crisis política y debilitando el consenso burgués. Esta situación es posible de observar en la incapacidad del Bloque Dominante de convocar y movilizar al electorado. Tanto en las elecciones municipales del 2012, como en las recientes elecciones primarias legales, el Bloque Dominante, más que salir fortalecido, ha dejado una serie de dudas sobre sus reales capacidades políticas para contener y conducir la fuerza social desplegada en la serie de conflictos que atraviesan nuestro país. Sin embargo, debemos ser responsables ante estos fenómenos y ser capaces de señalar que por sí mismos, estos hechos no representan un avance en el proceso de acumulación de fuerza propia por parte de aquellas franjas del mundo popular que expresan una voluntad de ruptura y superación de la actual institucionalidad política y del modelo de desarrollo de nuestro país.
Merece especial atención la actual situación política del Partido Comunista de Chile. Como habíamos mencionado, ante la emergente conflictividad social de la segunda parte de la década del 2000, tanto la ambición particular del PC por romper su propia exclusión del sistema político, como la estrategia del Bloque Dominante de contener y conducir el proceso ascendente, (transformando el proceso de crítica en una nueva legitimación sistémica), posibilitaron el entendimiento político entre sectores hasta ese entonces disociados. Y como señalábamos en aquel entonces, esta nueva comunión sólo podría fructificar en el tiempo, a través de un paulatino pero radical compromiso político del PC con el consenso burgués. Tras su participación en las primarias de la “nueva mayoría” y su total voluntad de apoyar la opción presidencial de Michelle Bachelet, es esperable que la inserción que actualmente posee el PC en el mundo popular, a través de estructuras como la CUT, sea utilizada prioritariamente, para potenciar un flujo de cooptación de la fuerza social desplegada y aislar a los sectores sociales de mayor radicalidad política, que hoy plantean transformaciones profundas en la seguridad social, la salud pública, la educación y la institucionalidad política, con horizontes emancipatorios de claro contenido anticapitalista. Esperamos que la ingenuidad estratégica del PC, con su pretendida izquierdización programática de la Nueva Mayoría, sea detectada y rectificada a tiempo por sus bases sociales activas.

2)                La Convergencia de la Izquierda bajo una estrategia de transformaciones democráticas de horizontes emancipatorios.
Por su parte, la Izquierda independiente, fortalecida cuantitativa y cualitativamente en este período político, al ser protagonista del ascenso de las movilizaciones sociales, no ha sabido proyectar estas nuevas potencialidades orgánicas, hacia un proceso político unitario, que pretenda la superación de su endémica fragmentación. Al no poseer las mínimas coordinaciones estratégicas y tácticas, ni las estructuras básicas para el debate fraterno en su interior, la Izquierda se presenta en el actual momento de la lucha de clases, dividida orgánica y estratégicamente, desacoplada de los esfuerzos de articulación político-social al interior del mundo popular. Creemos indispensable un proceso unitario de la izquierda, que tenga directa relación con la articulación estratégica de una tendencia independiente en el mundo popular. Tan sólo contribuyendo en la construcción de una tendencia revolucionaria en el seno de la Izquierda y en la constitución de una tendencia independiente en el mundo popular, es posible una real acumulación de fuerza propia, capaz de orientar las movilizaciones sociales hacia una alternativa de contenido anticapitalista. Pese a que es posible observar esfuerzos de unidad al interior de la Izquierda, debemos señalar que sólo cuando estos esfuerzos estén basados en una articulación de fuerzas sociales objetivas, podrán contener un poder político real. Las alianzas electorales, no poseen de por sí, estas características.
El proceso de acumulación de fuerza social, sustentado en una tendencia revolucionaria en el seno de la Izquierda y en la articulación socio-política de una tendencia independiente al interior del mundo popular, posee en el actual momento político, la tarea de madurar una alternativa, capaz de superar el nuevo pacto social a través del cual el Bloque en el Poder pretende el cierre institucional y una nueva legitimación del consenso burgués. Esta alternativa debe, al igual que el proceso unitario de la Izquierda, sustentarse objetivamente en el mundo popular. Las transformaciones de contenido democrático, no deben buscar su resolución estratégica al interior del Estado burgués, sino en el control democrático de los espacios sociales. No es ni en los municipios, ni en el parlamento, en donde deben concentrarse las fuerzas sociales democráticas con aspiraciones anticapitalistas. Aquello equivaldría a fortalecer el nuevo pacto social burgués, a través del cual se pretenden resolver políticamente las contradicciones sociales del neoliberalismo maduro. Aquí no se pretende simplificar el análisis político estableciendo una dicotomía entre calle y parlamento. Lo que se afirma, es que nuestra tarea es identificar los espacios en donde se realizan las contradicciones objetivas que sustentan el ascenso de la movilización social, a la vez que se identifican los espacios en donde el Bloque en el Poder aspira a contener este proceso. No es una cuestión de principios. Es un intento por construir una estrategia política coherente con una caracterización particular del período político.
Pretender conducir deliberadamente el proceso embrionario de constitución del mundo popular, hacia una disputa electoral al interior de la institucionalidad neoliberal, confunde y desorienta, a la vez que pone en riesgo un proceso de acumulación de fuerza social de más de una década, estableciendo tácticas políticas que profundizan la fragmentación al interior de la Izquierda. Creemos necesario que el conjunto de los proyectos políticos que sustentan el proceso general de acumulación de fuerza social, puedan evaluar estas tácticas particulares, a la luz de sus consecuencias objetivas y no a través de modelos abstractos.
A la vez que proponemos esta lógica de desarrollo político de la Izquierda, es pertinente señalar que las diferencias tácticas al interior de nuestro sector, no pueden condicionar la ineludible tarea de convergencia que el presente contiene. Concebir y construir una referencialidad política unitaria de la Izquierda, es una tarea de primer orden si lo que se pretende es la maduración del proceso de constitución del campo popular, como base objetiva de una alternativa social y política.
Hoy no está en juego la toma del poder o la construcción de un gobierno popular. Lo que está en juego, es la continuidad de un proceso de constitución del mundo popular y la maduración de un complejo político que sintetice estos nuevos sujetos. Debemos estar a la altura de los desafíos que nos impone el momento político. La radicalidad política de la Izquierda Independiente, está en saber leer correctamente este nuevo escenario. Es esta correcta lectura de las potencialidades del presente, la que permitirá articular una estrategia política unitaria al interior de la Izquierda con horizontes emancipatorios.