miércoles, 31 de octubre de 2012

CONCEPCIÓN: Más de 40 sindicatos marcharon por un nuevo sistema de seguridad social y previsión

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Extraido de : Resumen.cl
Tras la conformación del Movimiento Sindical por la Seguridad Social y la Previsión, este martes, unos cien representantes de 47 sindicatos de la región marcharon por calle O'higgins para denunciar el robo intituido en el sistema previsional de AFP y Mutuales.


Janet Vera secretaria regional de la Federación de Trabajadores de Unimarc expresó a Resumen que se han sumado a esta iniciativa para denunciar lo injusto del sistema de AFP, en el cual “éstas se quedan con un tercio de la plata que nos descuentan y más encima lucran con toda ella". 



Mutuales, AFP e Isapres reciben dinero desde las cotizaciones de los trabajadores y son prestadores de servicios cuya finalidad no debiera ser el lucro, sino que asegurar prestaciones de salud y una jubilación digna para sus afiliados. Mónica Aguilera presidenta del Sindicato N°1 de Huachipato, dijo que a muchos de los trabajadores pesa a haber trabajado toda una vida, no les  alcanza para jubilar, la mayoría de las pensiones están bajo el salario mínimo y hay muchas que el propio Estado será el que las deba cancelar, pues las AFP se han apropiado de la plata.  



Proponen reformular el sistema previsional, volver a un sistema de reparto que sea justo y equitativo y eliminar las AFP. Mónica Aguilera agregó que las Mutuales perdieron su razón de ser, hoy en día son partes del sistema privado de salud y su prioridad no es la salud de los trabajadores, ni las pensiones para los trabajadores por accidente, sino que su interés principal es lucrar prestando servicios a particulares. 



La misma observación hizo Cristian Villagrán, presidente del sindicato de trabajadores de Supermercados Líder Prat, y además dijo que los centros de salud de ACHS, pasaron a ser Hospital Clínico del Sur, y por su carácter de empresa privada no le dará a un trabajador la misma prestación que un particular, porque este último le significa más ganancias. 



Ana María Vidal de la Asociación de Funcionarios de Salud Municipal de Higueras, concluyó que la previsión y seguridad social son unos de los problemas más graves para los trabajadores, por lo que surge la necesidad de buscar formas y alternativas para que esto cambie.

La Gran y dolorosa Transformación

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por Marco Kremerman
Investigador Fundación SOL @lafundacionsol
Publicado en El Desconcierto N°3, Septiembre 2012

El neoliberalismo no sólo corresponde a un compendio de ciertos principios económicos, sino que a una ideología que excede el campo de la economía y desarrolla una visión del hombre y la cultura centrada en una antropología individualista y pesimista.
A partir de 1973 y en la medida que la dictadura iba sentando las bases de su gobierno, el país sufrió una gran transformación y fue objeto de un experimento social con repercusiones insospechadas hasta el día de hoy. Algunos jóvenes economistas chilenos formados en Chicago, convencieron a los generales de la época y los impulsaron a aplicar las teorías de Hayek y Friedman de la manera más pura posible. En concreto, la tradición neoliberal hecha carne en Chile, transformándonos en una especie de conejillo de indias, corresponde a aquella que tomando los principios básicos del liberalismo económico de Adam Smith, pasa por alto sus alcances éticos.

El modelo que se instala a la fuerza en nuestro país, bajo la premisa que la economía y la sociedad se ordenan de manera espontánea y que no existe lo bueno y lo malo, sino que son los propios comportamientos egoístas del ser humano que busca la ganancia ilimitada lo que a la larga provoca mayor bienestar en la sociedad, obliga a transformar al Estado en un ente subsidiario que sólo debe preocuparse de que las personas superen un umbral mínimo de pobreza para que puedan competir en “igualdad de condiciones”. Cualquier intervención que se haga a un mercado que debe autorregularse, es vista como injusta y dañina, ya que a través del sistema de precios y las preferencias de los consumidores el mercado logra coordinar de manera más eficiente a la economía, y lo que es más preocupante, “a la sociedad”.
Este experimento no se interesa demasiado por los medios para llegar al mercado autorregulado. Por ello, el shock de la dictadura fue vital para desmontar todos los sistemas solidarios existentes y cualquier intervención que limitara las fuerzas de la empresa privada. De esta forma se generó un nuevo sistema de previsión social (AFP), un Plan Laboral, cambios profundos al Sistema Tributario, al Modelo de Educación, a la Salud y se frenó cualquier intento de industrialización, todo sellado bajo la Constitución de 1980.
Sin embargo, la utopía del neoliberalismo se transformó en una serie de instituciones que fomentan el comportamiento individual, pero que terminan otorgando privilegios especiales a un pequeño grupo de la población: Para eso, siempre son aceptados perdonazos y leyes especiales para los animales más grandes de la selva. La implantación del modelo neoliberal en Chile corresponde a un modelo ad hoc, que entronca con nuestra historia colonial, en donde las instituciones fueron diseñadas por y para las elites.
Bajo el pretexto del crecimiento económico, nos obligaron a pasar de ciudadanos a consumidores (altamente endeudados) y nos enseñaron que siempre podemos tener mayores beneficios si actuamos de manera individual. Mientras, se iban conformando y capitalizando los grupos económicos que hoy deciden las reglas del juego del país y a los cuales quitándole todas las piedras del camino se les permitió acumular de manera ilimitada. No podía ser de otra manera, el neoliberalismo desconoce los procesos históricos que estructuran la distribución inicial de recursos.

Las grandes empresas comenzaron a recibir recursos frescos de los trabajadores de Chile a través de las AFP, se quitó poder a los trabajadores criminalizando y reduciendo a su mínima expresión el derecho a huelga, dificultando las posibilidades de sindicalizarse y a negociar colectivamente, se crearon mecanismos para eludir el pago de impuestos y se generaron dos nuevos nichos de mercado: la educación y la salud.
Las consecuencias de esta implantación forzosa, administrada por los gobiernos de la Concertación corresponden justamente a lo que hoy en día brota a modo de malestar, asombro o indignación: chilenos endeudados, atomizados, desconfiados, trabajadores que laboran 45 horas a la semana y son pobres en un país que genera mucha riqueza, contribuyentes que en términos proporcionales deben pagar más impuestos que las principales fortunas del país, con una Educación Pública que se cae a pedazos y una Salud Pública indigna. El modelo instalado no era natural ni caído del cielo. Ha sido una construcción histórica e ideológica que ha transformado a la sociedad chilena, sus conductas, sus hábitos, su sentido común. Ese es el daño provocado y es justamente lo que ahora podría estar en disputa.

sábado, 27 de octubre de 2012

Nuestra democracia y sus elecciones

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Presidente de la FEC


¿Hasta dónde puede llegar la defensa de un sistema indefendible? Hoy asistimos a un evento que nos demuestra que las ansias transformadoras, rebeldes y rupturistas expuestas el año 2011 tienen un límite, y ese límite es el juego electoral como catapulta al poder político institucional. Ha sido este año y en especial estos últimos meses cuando hemos visto a los principales dirigentes y ex voceros del Confech expresarse en términos favorables hacia la participación electoral en las actuales municipales, sin duda esto hace expresión de cual es su perspectiva política de transformación de la realidad, una perspectiva que apunta principalmente a la generación de nuevos referentes “ciudadanistas” capaces de condensar y canalizar el ímpetu social de las masas y proponer su representatividad en las instituciones del Estado. Estos referentes proponen una crítica dura al modelo y sus adversidades, no obstante consideran necesario el trabajo atado al mismo conjunto institucional.
También tenemos a los más alejados del 2011, aquellos que parece, les hubiesen reformateado el sistema. Por un lado, un candidato a Alcalde haciendo su campaña con quienes consolidaron el sistema subsidiario y neoliberal que instaló el dictador y por otro lado, desde la dirigencia estudiantil, otros que señalan que el voto es una forma de lucha, tratando de sostener falsamente aquella actitud contestataria que tanta utilidad rendía cuando iba enfocada al Gobierno. Curiosamente ambos casos pertenecen a un mismo partido político. Y como dejar de nombrar esa carta suscrita por 45 dirigentes en su mayoría reciclados, que ya no dirigen mucho. Esa carta es un manifiesto de un bloque que busca la legitimidad y el respaldo para defender la fórmula de ingreso al espacio de poder que les es conocido y del único que tienen nociones de acción.
Pero el movimiento estudiantil no está del todo sumido hacia las elecciones, hay un número interesante de federaciones del CONFECH que han escuchado el trasfondo de lo que plantea la ACES, un trasfondo democrático. El cuestionamiento real por parte de los verdaderamente excluidos (secundarios, menores de 18 años que no votan) respecto del sistema que ha sido consagrado como la esencia democrática: el sistema electoral, de la mano con ello el sistema de democracia representativa.
Estos cuestionamientos tienen como la máxima expresión mediática una campaña #YoNoPrestoElVoto, pero no se agotan ahí, sino que proponen principalmente uno de los elementos que la ACES ha venido mencionando desde bastante tiempo y que es el “control comunitario” desde su perspectiva enfocado en la educación, pero en el tema de la política general hablamos de un control comunitario de la vida.
El Gobierno, los partidos políticos y dirigentes de aquellos partidos, han buscado un sinfín de mecanismos para anular cualquier tipo de opinión contraria respecto de la acción de votar, inclusive han llegado a manifestar, desde el ala izquierda, que la forma de evitar los vicios de la derecha es mediante la elección de nuevos representantes. Este tipo de aseveraciones no puede estar más alejado de la realidad política social. Si comprendemos que el poder y vínculo  económico que ostentanla derecha y Concertación, es hace bastante tiempo  el poder que ejerce un control efectivo sobre la mayoría de los elementos políticos de la institucionalidad estatal, por ende, no es una cuestión de derecha y Concertación, sino una cuestión de institucionalidad y poder.
En ese curso, la alternativa debe ser una propuesta de poder. El ejercicio del control comunitario, la conformación de comunidades educativas, laborales, poblacionales, etc., la articulación multisectorial de las personas, que tengan intenciones de generar una construcción política desde sus espacios democráticos autónomos de los poderes del Estado, reconociendo que la articulación territorial organizada y con perspectivas globales nos puede hacer reflexionar en torno a las manifestaciones de poder que como sujetos podemos desarrollar por sobre la administración vertical que ejerce un municipio.
Este debate y estas expresiones no se tratan de votos más o votos menos. Este es un debate que esconde un profundo sentido de lo que comprendemos por democracia  y de como un sector de la sociedad realmente ha aprendido de las múltiples falencias que ha demostrado un sistema institucional que solo busca despolitizar a la sociedad para que no pueda ser artífice de la resolución de sus propios conflictos y necesite de algo “más arriba” que resuelva.
Podemos tomar como ejemplo, Aysén y Freirina, dos localidades donde la institucionalidad pasó a un plano irrelevante desde la perspectiva de articular y manifestar las necesidades de la sociedad. Si bien las autoridades locales tuvieron un grado de participación, en el desarrollo del conflicto, fue gracias a la presión y organización no institucional que los temas fueron planteados. Si las autoridades no hubiesen atendido a las necesidades populares, habrían sido superadas por una fuerza social que demostró ser mucho más efectiva y certera para identificar los problemas. La principal debilidad de este germen de expresión popular territorial fue carecer de estrategia para mantener sus niveles de control. Por lo mismo su reflujo da pie a que la institucionalidad recupere terreno y vuelva a las condiciones anteriores, sin resolver el fondo del conflicto.
Es importante tener claro que el sector que se manifiesta contrario al sistema institucional o electoral, siempre ha sido un sector heterogéneo y en búsqueda de la articulación de una propuesta compleja y de largo aliento, pero hoy con la instalación de una problemática social educativa y con un referente capaz de ir levantando posturas respecto a lo institucional,surgen tendencias que llegan para fortalecerse y desplegarse en el conjunto social y traen con ellas la intención de ir madurando y generar un verdadero enfrentamiento entre propuestas de poder. Por un lado, el poder de las instituciones del Estado y, por otro, el poder de los movimientos y espacios político-sociales autónomos del Estado.